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sábado, 9 de abril de 2016

Tu autoestima vale 20€

Una profesora en clase saca de su cartera un billete de 20 euros y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta: "¿A quién le gustaría tener este billete?". Todos los alumnos levantan la mano.

 Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina. "¿Quién sigue queriéndolo?". Todos los alumnos volvieron a levantar la mano.

 Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo: "¿Aún queréis este billete?". Todos los alumnos respondieron que sí.

 Entonces la profesora les dijo: 
"Espero que de aquí aprendáis una lección importante hoy. Aunque he arrugado el billete, lo he pisado y tirado al suelo... todos habéis querido tener el billete porque su valor no había cambiado, seguían siendo 20 euros. 

 Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará NUNCA para la gente que realmente te quiere. Incluso en los días en los que sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo, por muy arrugado que estés".


domingo, 2 de febrero de 2014

¿Te sientes estancado?

¿Quién no se ha sentido alguna vez así? Existen momentos en los que percibes que no evolucionas ni avanzas, que te has quedado paralizado en lo profesional o en lo personal. Lo curioso es que generalmente tomamos conciencia de esa situación, sabemos que necesitamos un cambio, pero en ocasiones no sabemos cuál. Y esto trae inseguridad, que a su vez trae indecisión, que por último trae parálisis

Y esta rigidez es tremendamente peligrosa, porque como no nos decidimos, no actuamos, y como no actuamos, continuamos estancados, lo cual refuerza nuestra inseguridad y aumenta el miedo a cambiar. En muchos casos, el pensamiento latente es similar a: "como no sé a dónde quiero ir, mejor me quedo donde estoy". Y para mí, aquí reside el error.

La necesidad de cambio puede estar motivada por algo a lo que nos queremos acercar, o bien por algo de lo que nos queremos alejar. Con lo cual, la percepción de estancamiento es motivo más que suficiente para que muevas el culo, porque te está dando una información muy valiosa: necesitas cambiar algo. Y la rigidez, como ya he mencionado, no ayuda.

Además, considero que en la mayoría de los casos, esta sensación de desequilibrio y estancamiento consume tu energía vital. Piensa en lo siguiente: cuando montas en bicicleta y dejas de dar pedales, tu cuerpo empieza a desequilibrarse. En ese momento, ¿qué haces? Tienes dos opciones: luchar por mantener el equilibrio sin avanzar, balanceando tu peso de un lado al otro (lo cual es agotador), o dar pedales para avanzar. Esta última opción es mucho más fácil y natural.

La bicicleta no se inventó para mantenerse detenida mientras estamos subidos a ella, y nuestra mente funciona exactamente igual. En momentos de estancamiento, luchar por mantener el equilibrio sin movernos puede resultar agotador. Por ello, lo mejor es siempre avanzar, decidir, ir para adelante, a donde sea, pero moverse, cambiar algo aunque no tengas muy  claro el qué


Si tu bicicleta está en movimiento, cuando sepas a dónde quieres ir, siempre podrás cambiar tu rumbo. La inercia, además, te facilitará este giro. Si tu bicicleta, en cambio, está detenida contigo encima, tu única lucha consistirá en intentar mantenerte en pie, sin poder plantearte objetivos más elevados como a dónde quiero ir.

Me despido con una frase que creo que resume bastante bien el mensaje que he pretendido transmitir con este post:

"Si estás indeciso, decide."



domingo, 1 de diciembre de 2013

¿Qué te apasiona?

Mucha gente vive planteándose qué hacer con su vida, ya que sienten que algo no encaja, algo está descolocado: esa gente no está dedicando sus esfuerzos a su pasión. Y en la gran mayoría de los casos, esto ocurre porque no sabemos cuál es esa pasión. 

Pues bien, tras leer este artículo (muy recomendable si sabes inglés), quedé muy impresionado con algunas de las ideas expuestas. Lo que me pareció especialmente brillante fue el hecho de que normalmente, nos hacemos las preguntas equivocadas. Solemos preguntarnos ¿qué queremos en la vida? A lo que podemos contestar con cosas como tener una familia, un buen coche, trabajar en lo que nos gusta...es decir, contestamos obviedades. Eso lo quiere casi todo el mundo, no dice nada nuevo ni especial sobre ti.

La pregunta a platearse sería más bien: ¿Con qué disfrutas "sufriendo"? ¿Qué sacrificios haces "de buena gana"? Porque para conseguir algo en la vida, hay que sufrir, hay que pelearlo, hay que sudarlo. Y el problema es que, en la mayoría de los casos, queremos alcanzar de manera fácil objetivos que entrañan cierta dificultad, sin que tengamos que esforzarnos demasiado. Y el resultado, lógicamente, nunca llega. Pero lo que sí llega es la frustración.

Para que esto no ocurra, debemos aprender a entendernos, a descubrir qué nos motiva. A continuación ofrezco una serie de pasos sencillos que te pueden ayudar a descubrir dónde "no te cuesta" poner tu esfuerzo, porque tu motivación es tan alta que, en realidad, no te importa ni te supone un sacrificio especial. Descubre tus pasiones, y enfoca tus energías hacia esas actividades, porque te resultará gratificante comprobar que, al final, obtendrás buenos resultados con la motivación adecuada.
  • Escucha el feedback de la gente. Alguna vez quizás te ha pasado que alguien te ha dicho cosas como: "¿pero cómo puedes hacer eso? ", "no entiendo cómo puedes madrugar para hacer eso", "estás echando horas a eso como un loco", "qué pereza me daría a mí hacer eso que tú haces". Cuando escuchamos frases como esas, en realidad estamos obteniendo un mensaje valiosísimo: la gente de nuestro alrededor piensa que, eso que nosotros hacemos con todas las ganas del mundo, en realidad supone un gran esfuerzo para el resto de las personas. Esto es una buena pista para concluir que esa actividad nos puede apasionar.
  • Pregúntate ¿para qué?. Las preguntas son muy potentes. En este caso, encontrar un para qué a una actividad que te gusta, te permitirá descubrir tu motivación, aquello que te empujará adelante en los momentos malos, porque, más allá de la actividad en sí misma, comprenderás que existe un propósito mayor que te hace sentir bien, y eso te ayudará a continuar, incluso en los momentos menos favorables.
  • Piensa con qué se te pasa el tiempo volando. Cuando hacemos algo que nos apasiona, tendemos a intentar superarnos, a ir más allá, a conseguir el siguiente nivel. Esto, junto a la capacidad que adquirimos con la práctica, hace que muchas veces, entremos en lo que se conoce como estado de flujo. Explicado brevemente, este estado sucede cuando nos metemos de lleno en una actividad. Tanto, que perdemos hasta la noción del tiempo. Es un momento de plenitud en el que no existe nada más que tú y esa actividad. Si lo que tienes en mente te hace sentir así de vez en cuando, puede ser un candidato a ser incluido en tu lista de pasiones.

En resumen, descubre si una actividad puede ser una de tus pasiones escuchando lo que los demás comentan sobre ella, preguntándote cuál es el propósito último para el que lo haces (¿para qué?), y observando si llevándola a cabo se te pasa el tiempo "volando".


domingo, 20 de mayo de 2012

¿Por qué nos engañamos?

Desde pequeño hemos oído de nuestros mayores que está mal mentir y engañar a los demás, pero pocas veces nos hablaron de algo que es mucho peor: engañarnos a nosotros mismos. ¿Por qué lo hacemos?

El autoengaño es, sencillamente, una defensa para, en muchos casos, no afrontar la realidad. A corto plazo vivir engañado produce un beneficio: evitar pasarlo mal haciendo frente a una situación poco agradable, por ejemplo. Sin embargo, a largo plazo el autoengaño no provocará más que problemas. Entre ellos, la sensación de no poder afrontar tus propias dificultades, con el consiguiente daño personal que eso conlleva.

Para combatir el autoengaño es necesario ser muy consciente de qué está pasando a nuestro alrededor, y para ello el feedback de nuestros seres queridos es fundamental. Nuestra visión está muy acotada, incluso a veces, tremendamente influida no por lo que pasa, sino por lo que querríamos que pasara.

En definitiva, bajo el autoengaño vive oculto el miedo: el miedo a asumir que la realidad es bien diferente a como nos gustaría que fuera. Y ante esto, si queremos ser felices, podemos actuar de dos maneras: aceptando que esta situación es la que es, o bien actuando para cambiar y reconducir nuestra vida hacia donde nos gustaría que en realidad estuviera. 

Vivir en una realidad ficticia, a la larga, no trae más que problemas.


martes, 8 de mayo de 2012

¿Por qué quejarte no te ayuda?

A menudo ocurre que nos quejamos por todo: porque el metro llega tarde, porque los precios suben, por la crisis, porque todo nos sale mal...Y yo me planteo, ¿de qué sirve la queja? Lo cierto es que la queja es una válvula de escape ante la rabia que puede suscitar en nosotros un hecho negativo. Es una especie de ayuda para "sacarlo fuera". Pero toda queja también tiene su lado oscuro...

Cuando te quejas, en el fondo y de forma inconsciente, te estás diciendo a ti mismo que ese hecho, que está fuera de tu control, te afecta. ¡Y claro que te afecta! Ahora bien, una cosa es que te afecte y otra muy distinta es que tu vida dependa de ello. Cuando te quejas, estás alimentando la creencia de que no controlas tu propia vida, puesto que hagas lo que hagas, siempre habrá algo que te joderá el día. 

Este hecho camina sobre la delgada línea del victimismo. Seguro que conoces a la típica persona que se pasa todo el día quejando por todo, como si el mundo estuviera en su contra, como si no pudiera hacer nada para evitar las cosas que le ocurren. En realidad, este comportamiento es un mecanismo de defensa para no asumir su responsabilidad. Es más fácil quejarse por todo que actuar para que las cosas cambien.

En resumen, las quejas hacen que pierdas el control sobre tu vida y evitan, en muchos casos, que puedas tomar decisiones para cambiar la situación que no te gusta, limitando tu responsabilidad y mermando tu autoestima.

Hay quejas adaptativas y muy sanas (como por ejemplo, cuando nos quejamos por un mal servicio en un restaurante). La clave en esta distinción es preguntarnos si quejarnos va a servir de algo. Porque si la respuesta es NO, estaríamos tirando piedras contra nuestro propio tejado, al sentirnos, sin quererlo,  impotentes e incapaces. 

Nosotros somos los dueños de nuestras propias vidas y tenemos el poder de decidir qué nos afecta y qué no, y de qué manera. Usemos ese poder para potenciarnos, no para limitarnos.


domingo, 25 de marzo de 2012

La publicidad emocional

En mi anterior entrada definí "vender" como la transmisión de emociones a través de productos y servicios. Pues bien, es interesante analizar la corriente que se está poniendo de moda últimamente: la publicidad emocional. Ésta consiste, básicamente, en crear un torbellino de sensaciones en el espectador, culminando con el mensaje y la emoción que la marca pretende grabar en nuestro inconsciente.

Recomiendo ver primero los vídeos para que cada uno experimente sus propias sensaciones antes de leer mi análisis. Así se evita cualquier tipo de sugestión.





En este primer vídeo se recurre a la inocencia y a la ternura que despiertan los niños pequeños a través de una situación altamente cotidiana: un adulto arrastra problemas, y el niño, que no es tonto, lo percibe, narrando este hecho en primera persona. El anuncio concluye de manera magistral con la voluntad del niño de querer hacer algo para que sus padres se sientan mejor. ¿De qué manera? Dándoles Actimel para que se cuiden y para que su organismo responda mejor a las adversidades cotidianas. Este hecho, sin duda, transmite numerosas sensaciones al espectador, que interpreta ese gesto de manera muy positiva: es un detalle agradable, relacionado con la bondad, el bienestar, la solidaridad, el amor, la inocencia y la generosidad pura de un niño...

En definitiva, en el fondo se hace uso del habitual mensaje "quiero lo mejor para ti". La originalidad de este spot, sin embargo, reside en cómo le dan la vuelta a la tortilla, utilizando una historia en la que es el hijo el que lanza el mensaje a sus padres, y no al revés (que suele ser más común), consiguiendo generar todas esas sensaciones.




Este segundo anuncio es mucho más frenético a nivel emocional. La escena comienza en la puerta de un hospital, donde una pareja se dispone a salir con su bebé recién nacido para irse a su casa. La música induce un estado de temor o suspense en el espectador, y de hecho los padres, a pesar de la llegada al mundo del hijo que tienen entre sus brazos, ninguno está sonriendo (más bien se intuye la preocupación en sus caras). Además, en la siguiente escena se ve cómo ambos corren con su hijo hacia el coche en una cerrada noche lluviosa. Todos estos elementos, sin duda, aportan más suspense, inquietud y desasosiego en el espectador, que no entiende por qué a partir de una noticia tan agradable como es un nacimiento surge una escena tan inquietante. El efecto producido es confusión. Y un ser un humano no quiere sentirse confuso, por lo que es una clara invitación a ver el resto del anuncio para averiguar cómo sigue la historia. Nos han enganchado desde el principio.

En las siguientes escenas nos ofrecen datos del bebé, algo que probablemente cambia el registro emocional del espectador, que al fin se relaja y sonríe, enternecido por las imágenes. La música en esta parte, además, parece que empieza a avanzar.

Sin embargo, la visión de un camión amenazante y, sobre todo, de los ojos aterrados del padre al observarlo, vuelven a ponernos sobre alerta. El miedo se dispara. Y a los dos segundos, de nuevo volvemos a respirar al comprobar que el conductor consigue controlar el coche, salvando a su familia. Y es en ese momento cuando la cámara nos ofrece un plano medio de las ruedas. En ese preciso instante se alcanza el éxtasis del anuncio, y el espectador graba a nivel inconsciente en su mente la idea "Estas ruedas salvan vidas".

Esta creencia se refuerza, además, si pensamos en el dramatismo que podría suponer un accidente en el que se vieran implicados unos padres con su hijo recién nacido. Pero esta idea se descarta, dando más fuerza al mensaje, en la siguiente escena a través de la frase "...pero no ahora". Los padres entonces respiran aliviados.

En la escena final, ocurre un detalle sutil y breve: sólo cuando aparece una rueda Bridgestone con la familia encima, contemplamos el único momento en el que se ve a los padres sonreír, poniendo fin a estos vaivenes de emociones. Es un símbolo claro de seguridad para ellos. Y la seguridad transmite confianza, serenidad y calma ("todo acabó bien"). Es lo que la marca pretende asociar a su producto, y bajo mi punto de vista lo consigue con creces.

viernes, 16 de marzo de 2012

¡Mamá, necesito esos pantalones!

La persona que piense que cuando adquiere un producto lo hace "con la cabeza fría", en muchos casos se equivoca...sin darse cuenta. Y me apoyo en los datos de estudios realizados sobre nuestras tendencias al comprar en lo que se conoce como establecimientos de libre servicio (como supermercados o grandes almacenes):
  • El 45% del gasto de un cliente procede de las llamadas compras planificadas: vienes con la idea de adquirir algo que necesitas, y lo compras.
  • Sin embargo, el mayor grueso en los beneficios, con un 55%, se obtiene a partir de las compras no planificadas: son aquellas que realizamos por impulso, en el mismo momento, sin haberlas contemplado antes de llegar al establecimiento.
Y es que los vendedores saben muy bien cómo llegar al consumidor: apuntando directamente al hemisferio derecho a través del precio (ofertas, descuentos...) y, sobre todo, de la publicidad. Ésta consiste, fundamentalmente, en anclar lo ofertado a un estado emocional. Tú no te fijas en el producto en sí mismo, sino en lo que te dicen que vas a experimentar a través de él. Todos estos mensajes atacan a nuestra parte inconsciente y se quedan ahí procesándose, a la espera de pasar a la acción a corto plazo.

Son famosos por ejemplo, los productos de AXE, precisamente, por su alta carga sexual. El mensaje transmitido es: "con AXE no se te resistirá nadie". Sobran las palabras:



Y famosos son también otros anuncios como el de BMW: "¿te gusta conducir?". En este último, es especialmente llamativo el hecho de que el producto a vender no se deja ver ni una sola vez en todo el anuncio, porque el objetivo es que el televidente se enfoque en las sensaciones que experimentaría si lo condujera, para evitar juicios racionales sobre si la línea es atractiva, si el motor consume demasiado o si es muy caro para mí:


En definitiva, la realidad es que en nuestra sociedad hemos frivolizado la palabra "necesidad". Lo que nos parece una necesidad, muchas veces no es más que un deseo (que es bastante diferente) de conseguir algo, en ocasiones material, que implica automáticamente (según nos han hecho creer) que seremos más poderosos, más cool, estaremos más a la moda o seremos socialmente más aceptados. Todo esto es producto del buen trabajo de la publicidad, que ha anclado a sus productos todas estas sensaciones. Al final, la compra en sí misma no es lo importante: lo importante es que, a través de ella, conseguirás sentirte de un modo determinado: estás adquiriendo un estado de ánimo.

Vender es transmitir emociones a traves de productos y servicios. Consumir no es más que rendirnos a nuestra condicion humana y animal de perseguir instintivamente aquello que nos hace sentir bien.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Las pruebas del Universo

Ayer, me di cuenta de que el Universo es sabio. Observé que de manera constante, a lo largo del día, me estuvo ofreciendo pruebas. ¿Pero pruebas para qué? Pruebas para reafirmar quién soy, pruebas para aumentar mi autoestima, pruebas para encontrar mi camino, pruebas para superarme, pruebas para ser más creativo, pruebas para hacer mis sueños realidad.
Y al traer a mi conciencia esta observación, de igual manera me di cuenta de cuántas de estas pruebas elijo no superar diariamente: cuando no hago las cosas todo lo bien que podría, cuando pospongo lo urgente por pereza, cuando le quito importancia a lo que de verdad la tiene, cuando abandono mis expectativas por ver barreras que no existen.
Lo genial es que esas pruebas no están ahí en vano: están ahí para que APRENDAMOS. Lo triste, realmente, es dejarlas pasar de una manera improductiva. Yo hoy elegí enfocarme en estas pruebas, y elegí sentirme mejor a través de su consecución. Y ha funcionado. Mi experiencia me dice que escuchar y seguir las señales que el Universo nos manda siempre es positivo. El ejercicio difícil consiste en observarlas.
Te invito, pues, a que reflexiones: ¿qué pruebas has dejado pasar hoy? Recuerda que puedes utilizar TODO para avanzar.

viernes, 9 de julio de 2010

El sendero con corazón

El siguiente texto habla acerca del camino con corazón, ese camino que, de alguna forma, sabemos que debemos (y en el fondo queremos) tomar. Es tu intuición. Es esa fuerza incomprensible e imparable que te guía hacia un lado u otro. La dificultad consiste en saber interpretar las señales que el Universo nos da constantemente, y no oponernos a ellas con excusas, justificaciones y autoengaños. El que no las veamos, no quieren decir que no existan. Estoy absolutamente seguro de que el sendero con corazón es el único que nos puede guiar hacia la felicidad. Lo importante no es llegar al final del sendero, sino recorrerlo.

Cada cosa es un sendero entre un millón. Por lo tanto, tú debes siempre recordar que un sendero es sólo eso: una senda. Si sientes que no debes seguirlo, no deberás permanecer en él bajo ningún tipo de condiciones.

Para poseer tal claridad, deberás llevar siempre una vida disciplinada. Sólo entonces llegarás a saber que una senda es sólo una senda, y que no debe haber afrenta para ti ni para otros por abandonarla, si eso es lo que tu corazón te pide. Pero tu decisión de seguir en la senda o de abandonarla, deberá estar libre de temores y ambiciones.

Te advierto. Debes mirar cada sendero con mucha atención. Pruébalo tantas veces como lo creas necesario. Luego pregúntate a ti, y a ti solamente, una pregunta. Esa pregunta es una que sólo haría un hombre de mucha edad. Mi benefactor me la hizo cuando yo era joven y mi sangre era muy vigorosa para que la entendiera. Ahora la comprendo y te la repetiré. ¿Tiene corazón este sendero?

Todas las sendas son iguales; no conducen a ninguna parte. Son senderos que cruzan el matorral o se internan en el matorral. En mi propia vida puedo afirmar que he recorrido senderos largos, muy largos, pero no he llegado a ninguna parte. La pregunta de mi benefactor tiene ahora sentido. ¿Tiene corazón este sendero? Si lo tiene, el sendero será bueno. Si no, no sirve.

Ambos senderos conducen a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno significará un viaje alegre; mientras lo recorras, serás parte de él. El otro puede arruinar tu vida. Uno te hará fuerte; el otro te debilitará.

El problema es que nadie se hace la pregunta, y cuando un hombre termina por comprender que ha seguido un sendero sin corazón, dicho sendero ya está por matarlo. En ese punto, son pocos los hombres que pueden detenerse a pensar y abandonar el sendero.

Una senda sin corazón nunca podrá ser disfrutada. Tendrás que esforzarte incluso para recorrerla. En cambio, una senda con corazón es fácil, no te obligará a esforzarte para gustar de ella. Para mi sólo tiene sentido recorrer los senderos que tienen corazón. En cualquier senda que pueda tener corazón, allí viajaré, y el único desafío que vale la pena, es recorrerla en toda su extensión.

Y allí viajaré, buscando, buscando sin aliento.

viernes, 21 de mayo de 2010

La verdad tras el espejo

En un mundo donde prima la razón, la "verdad", ¿dónde has dejado a tu niño interior?





A veces echo de menos aquella época de inocencia, creatividad, imaginación, ilusión...aunque, bien pensado, nunca es tarde para volver a ella. Hoy, de nuevo, quiero saltar sobre los charcos, quiero coleccionar cromos, quiero jugar a ser superhéroe, quiero escribir a los Reyes Magos. Quiero soñar con volar. Quiero ser espontáneo, y dar un abrazo sin un por qué. Quiero Petit Suisse, quiero jugar con mi peonza, esa que tantas vueltas dio. Quiero creer que puedo ser lo que quiera, quiero vivir sin una sola preocupación. Quiero hacer punzón, comer golosinas y hacer travesuras. Quiero parar el tiempo, ahí mismo...Quiero llorar, reír, equivocarme y aprender. Quiero explorar, aventurarme en lo desconocido, quiero asustarme. Quiero que todas las penas se me pasen con un beso. Quiero pintar rayajos sin sentido, quiero dar forma con plastilina a todo lo que llevo dentro. Quiero gritar. Quiero...quiero ser Peter Pan.



viernes, 14 de mayo de 2010

Productividad y gestión del tiempo

¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo: "Ojalá el día tuviera más horas"? La gestión del tiempo es una de nuestras preocupaciones diarias. Nos vemos inmersos en una realidad que nos ahoga, nos estresa, nos agobia. Nos notamos acelerados, sin tiempo para nada, y lo peor, ¡¡algunas veces no sabemos disfrutar de lo que hacemos!! A veces no somos capaces de vivir el momento presente. Aquí y ahora. Siéntete agusto, tranquilo y relajado mientras lees esta entrada, si es que has decidido continuar leyéndola.

Hay un principio fundamental en la gestión del tiempo: La gestión de nuestro tiempo no se basa en gestionar nuestro tiempo, sino nuestra energía. Esto queda mucho más claro, además, si pensamos en términos de productividad: ¿cuántas veces has tardado en hacer, digamos, 3 horas, lo que podrías hacer en, digamos, 30 minutos porque llevabas cansado toda la semana, o quizás porque tu mente estaba "atascada"? ¿Y cuántas veces esta ha sido la causa por la que luego no has podido hacer algo que tenías pensado? ¿Y cuántas veces te ocurre esto a la semana?

Si en este punto has sentido una mínima curiosidad por el tema, te invito a echar un vistazo a la siguiente fórmula:

Productividad = F x M x EM x ESP

donde F = energía física, M = energía mental, EM = energía emocional y ESP = energía espiritual.

Esto es claro, al menos para mí, que contemplo una visión absolutamente holística del ser humano. Para ser realmente productivos, debemos saber que estos 4 factores son claves. Te invito a que cojas papel y boli y realices el curioso ejercicio que voy a proponer: Escribe cada una de las 4 energías, y al lado de cada una, escribe la puntuación que le darías a cada una de ellas, de 1 a 10, en este mismo instante. Párate a sentir, a observar cómo estás, sin juzgarte. Por ejemplo, si físicamente te notas energéticamente muy activo, quizás puntúes un 8, si te notas bajo de energía emocional (¿un mal día?), quizás te concedas un 3...hazlo ahora, si te parece interesante.

A continuación te propongo multiplicar la nota de tu energía física por la de tu energía mental, todo ello por la de tu energía emocional en este mismo instante, y por último, todo ello de nuevo multiplícalo por la puntuación que le has concedido a tu energía espiritual. ¿Qué resultado has obtenido? Compara ese resultado con el resultado óptimo:

10x10x10x10 = 10000

Mi puntuación, personalmente, me hace vaticinar que ahora mismo no podría ser muy productivo...bromas aparte, este ejercicio es muy útil para tomar conciencia sobre qué aspectos debemos mejorar en cada momento para que nuestra energía aumente, incrementando de esta forma nuestra productividad, y favoreciendo a la vez la gestión de ese tesoro fugaz tan preciado como es el tiempo.

Prestar atención a nuestras necesidades no es ninguna pérdida de tiempo, sino una auténtica inversión.

lunes, 26 de abril de 2010

El inconsciente

El inconsciente. ¡Qué gran desconocido! Y, sin embargo, cuánta información nos puede proporcionar. Nuestra parte inconsciente se encarga de todas aquellas funciones "automáticas" que realizamos, las cuales se pueden contar por millones. El cerebro consciente, sin embargo, únicamente puede llevar a cabo unos 7 procesos mentales, relacionados en gran parte con aspectos racionales como la toma de decisiones, la lógica o el cálculo. Inconscientemente respiramos y sentimos, inconscientemente creamos, inventamos, tenemos miedo de algo o nos apetece un helado. Inconscientemente regulamos el pedal del acelerador de un coche, y también de manera no consciente podemos amar o sentirnos culpables.

La Programación Neuro Lingüística opera en gran parte a un nivel inconsciente, hablando el mismo idioma que el cerebro. En este sentido, es importante conocer el poder de la sugestión y los mensajes subliminales, tantas veces utilizados (a menudo de manera indiscriminada) en el cine y la publicidad. Os dejo aquí un enlace con algunos ejemplos de mensajes subliminales. Como curiosidad, os cuento que la primera película en la que se proyectaron imágenes subliminales que provocaban terror fue en "Los pájaros", de Alfred Hitchcock. De hecho, a partir del estreno de dicha obra, se dieron algunos casos de personas que sufrieron algún tipo de trauma tras haberla visto. Hubo además quien se suicidó.

Una de las personas que dio más relevancia al término "inconsciente" fue Sigmund Freud. Sin embargo, en esta ocasión me gustaría hablar de Milton Ericksson, padre de la hipnosis erickssoniana. La historia de este hombre es impresionante: de joven una poliomelitis le dejó inmovilizado en una cama. Él consiguió autosanarse con sus propios pensamientos positivos hasta recuperar en gran parte su capacidad de andar. Se graduó como psiquiatra, y dedicó el resto de su vida a investigar por qué le había funcionado aquello. Estudió cómo se había estado comunicando con su inconsciente a través de estados de trance, y cómo aquello, sin que él se diera cuenta, había funcionado. A continuación publico un antiguo vídeo con el Dr Ericksson tratando a una paciente a través de su modelo de hipnosis:




Una de las claves de la inteligencia emocional consiste en identificar las actitudes, conductas,valores, creencias... que de forma inconsciente aparecen constantemente en nuestro día a día. Es algo a lo que no le solemos dar demasiada importancia, pero realmente es fundamental si queremos mejorar, aprender y crecer como personas. El paso del inconsciente al consciente es posible a través de la observación. Sólo cuando se es consciente de lo que se siente, se piensa, se dice y se hace de manera consciente, se está en condiciones de elegir. Y entonces podremos decir que somos libres.

domingo, 28 de febrero de 2010

¿Cuáles son tus lobos?



Nuestros peores miedos, cuando nos decidimos a afrontarlos, nos revelan que en realidad no son verdad. Lo que nuestro cerebro genera es tan sólo una interpretación de la realidad. El mapa no es el territorio.

La experiencia sensorial influye tan sólo en un 10% a la hora de construir una interpretación de lo "real". El resto está influido por nuestra experiencia propioceptiva: nuestros recuerdos, prejuicios, creencias, valores...nuestros filtros mentales, en definitiva.

Y ahora, pregúntate, ¿de verdad tengo un lobo ahí delante?

viernes, 12 de febrero de 2010

¡No tengo tiempo! (y III)

Para completar la serie de gestión del tiempo compuesta por esta entrada y esta, a continuación os dejo una historia que he encontrado en un blog, y que ilustra perfectamente las ideas que he intentado transmitir.

Cuando sientas que la vida no te da para todo, que te falta tiempo, que no sabes cómo priorizar, recuerda esta historia:

Un profesor en su clase de Filosofía, sin decir palabra, cogió un frasco grande y vacío de mayonesa y lo llenó con pelotas de golf. Luego preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos estuvieron de acuerdo en decir que si.

De nuevo, sin decir nada, el profesor cogió una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que si.

Luego...el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos, y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un 'si' unánime.

El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:

"Quiero que os deis cuenta de que este frasco representa vuestras vidas. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos... Son cosas que, aún si todo lo demás lo perdiéramos y solo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas. Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc. La arena es todo lo demás… las pequeñas cosas. Si ponemos primero la arena en el frasco, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, dedica tiempo a revisar tu salud, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favoritos, siempre quedará tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua. Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es solo arena…"

Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó: "¿qué representa el café?

El profesor sonrió y dijo:

"Me alegro de que me hagas esa pregunta… porque no importa cuán ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo".

jueves, 4 de febrero de 2010

Las 7 mentiras del éxito

Este es el título del capítulo 5 del recomendable libro "Poder sin límites", de Anthony Robbins. Se trata de las 7 creencias que comparten las personas sobresalientes que ha estudiado y modelado este autor. Las llama mentiras para recordarnos que sólo son creencias; es decir, no son hechos comprobados ni verdades absolutas, sino actitudes que funcionan porque nos permiten usar a fondo nuestros recursos y producir grandes resultados. Este es un pequeño resumen del capítulo:

Creencia número 1.- Todo ocurre por su motivo y razón, y todo puede servirnos. Los triunfadores tienen la habilidad para encontrar en cualquier situación algún resultado positivo. Creen que toda adversidad encierra un beneficio equivalente, o aún mayor. El mayor ejemplo de esta creencia lo tenemos en Simón Bolívar, quien después de cada situación adversa (como la pérdida de la primera y la segunda República), analizaba las causas y cambiaba lo necesario para obtener su objetivo: la independencia.

Creencia número 2.- No hay fracasos: sólo resultados. De todo "fracaso" obtenemos un precioso beneficio: experiencia. Un ejemplo de esta creencia la tenemos en Thomas Alva Edison. Después de uno de sus intentos por inventar la bombilla eléctrica, uno de sus colaboradores le preguntó su opinión sobre este fracaso. Él respondió: "no he fracasado; sólo descubrí otra manera de no inventar la bombilla eléctrica".

Creencia número 3.- Asumir la responsabilidad, pase lo que pase. Mientras que una persona triunfadora dice: "es mi culpa, tomaré las medidas para que esto no se repita", una persona no triunfadora dice: "fue el destino, o fueron mis colaboradores, o la sociedad, o la crisis...". Robbins afirma que esta fue la característica que hizo a John F. Kennedy un líder, cuando después de la crisis de Bahía de Cochinos, la fracasada invasión a Cuba, asumió la responsabilidad por lo sucedido. Algo similar ocurre con Obama, el cual ha asumido la responsabilidad de Guantánamo o de la guerra de Irak.

Creencia número 4.- No es necesario entender de todo para servirse de todo. No es necesario el conocimiento teórico profundo para aprovechar las cosas: esto nos hace ganar tiempo.

Creencia número 5.- Nuestros mayores recursos son los humanos. Los individuos y las instituciones excelentes casi siempre muestran un tremendo respeto y aprecio por las personas. Como ejemplo tenemos las compañías japonesas, en las cuales el respeto con el cual es tratado el obrero y el espíritu de grupo les hace dar lo mejor de ellos mismos.

Creencia número 6.- El trabajo es un juego. Nadie puede alcanzar el éxito haciendo algo que no le gusta. Los triunfadores sienten una enorme pasión por lo que hacen. Como dijo Mark Twain: "El secreto del éxito está en convertir la vocación en vacación".

Creencia número 7.- No hay éxito duradero sin una entrega personal. Los triunfadores no siempre son los más hábiles, ni los más fuertes, ni los más inteligentes: los triunfadores son los más perseverantes.

Para Robbins, las personas exitosas deben poseer, además, la capacidad de tener en mente y visualizar su objetivo, la proactividad necesaria para movilizarse y hacer algo para acercarse a la meta, y la flexibilidad suficiente como para darse cuenta de qué están haciendo mal y poder así cambiarlo.

jueves, 28 de enero de 2010

Inteligencia emocional y poker

Hace tiempo publiqué una entrada sobre la importancia que tiene una buena gestión emocional a la hora de jugar a las cartas (concretamente, al poker). Esta situación se puede extrapolar a otras muchas, como por ejemplo un partido de tenis, una partida de ajedrez , una negociación, o la realización de un examen, donde inteligencia emocional y racional deben ir dadas de la mano para asegurar el triunfo.

He encontrado un muy interesante artículo (y su versión original) sobre poker e inteligencia emocional que apoya todo esto que comento. Me quedo con esta reflexión:

"La inteligencia emocional, entonces, es la conciencia de tu conciencia. Un jugador de poker con una alta inteligencia emocional es capaz de evaluar sus fortalezas y debilidades franca y honestamente, con aceptación, y sin temores. Un jugador de poker sin este don tiene un nombre técnico: perdedor."

Y es que en el poker, como en la vida, no es útil ignorar las emociones. Lo realmente inteligente es conocerlas, conocerte a ti mismo y utilizar toda la información que te dan para conseguir tus objetivos.

jueves, 24 de diciembre de 2009

El test de la golosina

El experimento es fácil y sencillo: le das a un niño una nube de golosina y le dejas a solas en un cuarto. Le dices que se la puede comer, o esperar. Si espera sin comérsela, recibirá una nube extra.



Este experimento produce resultados dispares, y estos están estrechamente relacionados con la inteligencia emocional desarrollada en cada niño: pone a prueba su paciencia, su capacidad de automotivación y su resistencia a la frustración.

¿Y tú qué hubieras hecho?

¡Feliz Nochebuena!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

¡No tengo tiempo! (II)

Hoy, con objetivo de cerrar el tema de la gestión del tiempo, hablaré de una herramienta muy útil para este fin: el cuadrante de Eisenhower. En efecto, para los más curiosos, fue el general Eisenhower el que ideó este sistema, que consiste básicamente en diferenciar entre lo urgente (que requiere acción inmediata) y lo importante (referente a la calidad del resultado, conveniente). Según esto, cada situación en la vida la podríamos enmarcar en alguno de los siguientes cuadrantes:¿Y cómo utilizamos esto? En primer lugar, debes aprender a diferenciar si una tarea es urgente o no, a la vez de si es importante (para tus relaciones, tu vida personal o laboral) o no. Quiero dejar claro la subjetividad que encierran los términos "urgente" e "importante". Esto es algo absolutamente relativo a cada persona, y lo que puede ser importante (o urgente) para mí, puede no serlo para ti. Veamos cada uno de los cuadrantes con algún ejemplo:

  1. Urgente e importante: En muchos casos son crisis, problemas de atención inmediata, cumplimientos de plazos...La acción a llevar a cabo es actuar al instante. Un ejemplo: si voy con un amigo que sufre una caída peligrosa, llevarle al hospital podría ser urgente, y si además le otorgo la calidad de importante (porque para mí su salud lo es), debo actuar de inmediato.
  2. No urgente e importante: Son actividades dedicadas a construir relaciones, a prevenir problemas, a trabajar en proyectos a largo plazo, a evaluar oportunidades...La acción a llevar a cabo es planificar, llevando un registro en la agenda o donde más te guste. Un ejemplo: si recibo un mail de un amigo con el que hace mucho que no mantengo el contacto, para mí puede ser importante dedicar tiempo a contestarle, pero desde luego (y esto es una opinión personal), no lo denominaría urgente. Por tanto, me organizo para contestarle más tarde, cuando esté más desocupado, sin olvidarme de ello.
  3. Urgente y no importante: Son, en muchos casos, interrupciones, llamadas telefónicas, e-mails...La acción a llevar a cabo es delegar. Un ejemplo: Estoy ocupado trabajando en cosas importantes cuando, de pronto, me escribe un e-mail un amigo preguntándome por una duda técnica urgente. Como es algo aparentemente urgente, pero desde luego (bajo mi punto de vista) no muy importante, decido contestarle con un enlace a una página web donde puede encontrar la solución a su problema. De esta forma he delegado la tarea en esa página, ahorrándome el tiempo que podría haber empleado para algo que yo no considero importante, por muy urgente que fuera. Como ves, no sólo se puede delegar en personas.
  4. No urgente y no importante: Son, directamente, pérdidas de tiempo: horas muertas delante del ordenador, conversaciones de pasillo, la televisión...La acción a llevar a cabo es desecharlas. Un ejemplo: estoy trabajando en algo importante y de pronto recibo un correo con un power point muy trabajado sobre las flores de Bach. Evidentemente, ni es algo urgente, ni importante (al menos para mí), por lo que directamente lo obvio.
Esta herramienta nos hace tomar conciencia del tiempo que empleamos en solucionar urgencias, en apagar fuegos, no prestando atención a lo realmente importante. Lo ideal, según Stephen Covey en su libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" sería emplear nuestro tiempo, sobre todo, en tareas del cuadrante de lo "no urgente e importante". Lo cierto es que trabajar en lo realmente importante se centra en el largo plazo, no busca un beneficio inmediato, sino un bienestar continuado y duradero. Son las tareas que guían y lideran tu vida: la educación de tus hijos, tus estudios, la visión estratégica de tu empresa, tu relación de pareja, tu desarrollo personal o tu salud.

martes, 22 de diciembre de 2009

¡No tengo tiempo! (I)

¿Cuántas veces hemos oído, o incluso pronunciado, esta frase? Y la realidad es que el día tiene 24 horas igualmente para todo el mundo; sin embargo, todos tenemos algún ejemplo de alguien que parece "tener tiempo" para todo. ¿Dónde estará el truco?

En primer lugar, es importante darse cuenta de lo siguiente: no existen pérdidas de tiempo, sino decisiones personales de cómo utilizarlo. La pregunta no es ¿por qué no tengo tiempo?, sino ¿para qué no tengo tiempo? Lo que yo haga con mis 24 horas, es responsabilidad mía y, por tanto, soy la única persona capaz de cambiar mi gestión del tiempo, si es que ésta no me convence.

Una clave fundamental es dejar de pensar en "tengo que" y transformarlo en "quiero". Me explico: cuando yo digo "Tengo que ir a tal reunión", insconscientemente me estoy comunicando que no me apetece, que lo hago para cumplir, que estoy obligado....en definitiva, que estoy perdiendo mi tiempo y mi capacidad de decisión y control sobre la situación. Si esa reunión fuese realmente importante, bien podría transformar la frase en "Quiero ir a tal reunión". De esta forma, ¿qué me estoy comunicando? Pues primero que yo elijo emplear mi tiempo en ello, y segundo, que es algo que me va a proporcionar un cierto beneficio (ya sea social, personal, sentimental o laboral). De esta forma, tendré la sensación de "emplear mi tiempo en algo", no de malgastarlo.

Hay, además, algunos aspectos y algunas actitudes personales que nos roban tiempo. Es importante tomar conciencia de aquellos que más nos afectan, como por ejemplo podrían ser:
  • No tener claras nuestras prioridades
  • No saber decir "NO"
  • Desplazamientos desaprovechados
  • Olvidos y mala planificación
Otro aspecto muy importante es saber defendernos de los llamados ladrones de tiempo: son personas o actividades (e-mail, videojuegos, redes sociales...) que frecuentamos y que, lejos de aportarnos algo, consumen nuestro tiempo vital, y en ocasiones, nuestra energía.

La gestión de nuestro tiempo, además de convertirnos en personas más efectivas, nos da seguridad, confianza y sensación de control en nuestras vidas. Debemos, para ello, ser conscientes de qué aspectos podemos mejorar, trabajar hábitos y comprometernos con un plan de acción personal.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Sentir

El fin de semana pasado tuve una experiencia que podría calificar como "reveladora". Conocí a Fernando Noailles, entrenador emocional y susurrador de caballos. Se dedica a domar caballos salvajes mediante un método indígena, con el cual el ser humano conecta con el caballo a través de su propia energía vital, sin necesidad de someterlo violentamente.

Al llegar a la finca donde se realizaba la jornada, conocí a Fernando. Apenas estaba bajando del coche cuando encontré su mirada penetrante, auténtica, curiosa. Fue entonces cuando le di la mano y comprendí que ese día sería muy especial para mí.

En una primera charla, Fernando nos contó que los caballos son seres gregarios capaces tanto de reconocer su talento dentro del grupo como el de los demás, respetando las jerarquías. El caballo es un ser puramente emocional, vive el presente, aquí y ahora, sin preocupaciones por el futuro ni pesares por el pasado. Tenemos mucho que aprender de los seres de la naturaleza.

Más tarde, realizamos la actividad estrella con la figura protagonista del día: Madrid, un caballo negro precioso. Fernando nos explicó que los caballos no piensan, sólo sienten, actúan. Ellos pueden "vibrar" según lo hacemos nosotros. Captan nuestra energía, nuestra intención. Sus parámetros únicamente se mueven en términos de "me gusta" o "no me gusta". No buscan excusas, ni justificaciones. Sienten, fluyen.

Debo reconocer que sentía una cierta "intriga" por experimentar todo aquello, una aceleración en mi corazón me indicaba que aquella experiencia me impactaría. Cuando al fin llegó mi turno, me notaba tenso. Fernando me dio indicaciones para ir relajándome, y entonces comencé a tumbarme sobre Madrid. En ese momento un montón de sensaciones vinieron a mi mente: su respiración, sus temblores, su suave tacto, el latido de su corazón...Pero no se trataba de analizar, ni de pensar, sino de SENTIR. Fernando continuaba dándome instrucciones: él sabía lo que yo estaba sintiendo, porque Madrid se lo estaba diciendo. Los caballos hablan, sólo que no todo el mundo entiende su lenguaje. Después de un tiempo de relajación, finalmente, lo conseguí. Entré en un estado imposible de describir con palabras. Definirlo sería ponerle fin, y no lo tuvo. Yo no estaba allí. Ya no estaba mi cuerpo, ni el latido de Madrid, ni la voz de Fernando...había conectado conmigo mismo. Increíble. Seguramente esto debía ser lo más cercano al Nirvana...

Siempre recordaré ese día como el día en el que me "reencontré", el día en el que me vi a mí mismo en mucho tiempo, reflejado en la mirada de un caballo. Me llevo su enseñanza de SENTIR más y pensar menos. Vivir más en el aquí y ahora.

Ocuparse de lo importante,
y dejarse fluir.
Gracias, Fernando...
y gracias, Madrid.