Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo personal. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de abril de 2016

Tu autoestima vale 20€

Una profesora en clase saca de su cartera un billete de 20 euros y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta: "¿A quién le gustaría tener este billete?". Todos los alumnos levantan la mano.

 Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina. "¿Quién sigue queriéndolo?". Todos los alumnos volvieron a levantar la mano.

 Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo: "¿Aún queréis este billete?". Todos los alumnos respondieron que sí.

 Entonces la profesora les dijo: 
"Espero que de aquí aprendáis una lección importante hoy. Aunque he arrugado el billete, lo he pisado y tirado al suelo... todos habéis querido tener el billete porque su valor no había cambiado, seguían siendo 20 euros. 

 Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará NUNCA para la gente que realmente te quiere. Incluso en los días en los que sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo, por muy arrugado que estés".


domingo, 2 de febrero de 2014

¿Te sientes estancado?

¿Quién no se ha sentido alguna vez así? Existen momentos en los que percibes que no evolucionas ni avanzas, que te has quedado paralizado en lo profesional o en lo personal. Lo curioso es que generalmente tomamos conciencia de esa situación, sabemos que necesitamos un cambio, pero en ocasiones no sabemos cuál. Y esto trae inseguridad, que a su vez trae indecisión, que por último trae parálisis

Y esta rigidez es tremendamente peligrosa, porque como no nos decidimos, no actuamos, y como no actuamos, continuamos estancados, lo cual refuerza nuestra inseguridad y aumenta el miedo a cambiar. En muchos casos, el pensamiento latente es similar a: "como no sé a dónde quiero ir, mejor me quedo donde estoy". Y para mí, aquí reside el error.

La necesidad de cambio puede estar motivada por algo a lo que nos queremos acercar, o bien por algo de lo que nos queremos alejar. Con lo cual, la percepción de estancamiento es motivo más que suficiente para que muevas el culo, porque te está dando una información muy valiosa: necesitas cambiar algo. Y la rigidez, como ya he mencionado, no ayuda.

Además, considero que en la mayoría de los casos, esta sensación de desequilibrio y estancamiento consume tu energía vital. Piensa en lo siguiente: cuando montas en bicicleta y dejas de dar pedales, tu cuerpo empieza a desequilibrarse. En ese momento, ¿qué haces? Tienes dos opciones: luchar por mantener el equilibrio sin avanzar, balanceando tu peso de un lado al otro (lo cual es agotador), o dar pedales para avanzar. Esta última opción es mucho más fácil y natural.

La bicicleta no se inventó para mantenerse detenida mientras estamos subidos a ella, y nuestra mente funciona exactamente igual. En momentos de estancamiento, luchar por mantener el equilibrio sin movernos puede resultar agotador. Por ello, lo mejor es siempre avanzar, decidir, ir para adelante, a donde sea, pero moverse, cambiar algo aunque no tengas muy  claro el qué


Si tu bicicleta está en movimiento, cuando sepas a dónde quieres ir, siempre podrás cambiar tu rumbo. La inercia, además, te facilitará este giro. Si tu bicicleta, en cambio, está detenida contigo encima, tu única lucha consistirá en intentar mantenerte en pie, sin poder plantearte objetivos más elevados como a dónde quiero ir.

Me despido con una frase que creo que resume bastante bien el mensaje que he pretendido transmitir con este post:

"Si estás indeciso, decide."



domingo, 1 de diciembre de 2013

¿Qué te apasiona?

Mucha gente vive planteándose qué hacer con su vida, ya que sienten que algo no encaja, algo está descolocado: esa gente no está dedicando sus esfuerzos a su pasión. Y en la gran mayoría de los casos, esto ocurre porque no sabemos cuál es esa pasión. 

Pues bien, tras leer este artículo (muy recomendable si sabes inglés), quedé muy impresionado con algunas de las ideas expuestas. Lo que me pareció especialmente brillante fue el hecho de que normalmente, nos hacemos las preguntas equivocadas. Solemos preguntarnos ¿qué queremos en la vida? A lo que podemos contestar con cosas como tener una familia, un buen coche, trabajar en lo que nos gusta...es decir, contestamos obviedades. Eso lo quiere casi todo el mundo, no dice nada nuevo ni especial sobre ti.

La pregunta a platearse sería más bien: ¿Con qué disfrutas "sufriendo"? ¿Qué sacrificios haces "de buena gana"? Porque para conseguir algo en la vida, hay que sufrir, hay que pelearlo, hay que sudarlo. Y el problema es que, en la mayoría de los casos, queremos alcanzar de manera fácil objetivos que entrañan cierta dificultad, sin que tengamos que esforzarnos demasiado. Y el resultado, lógicamente, nunca llega. Pero lo que sí llega es la frustración.

Para que esto no ocurra, debemos aprender a entendernos, a descubrir qué nos motiva. A continuación ofrezco una serie de pasos sencillos que te pueden ayudar a descubrir dónde "no te cuesta" poner tu esfuerzo, porque tu motivación es tan alta que, en realidad, no te importa ni te supone un sacrificio especial. Descubre tus pasiones, y enfoca tus energías hacia esas actividades, porque te resultará gratificante comprobar que, al final, obtendrás buenos resultados con la motivación adecuada.
  • Escucha el feedback de la gente. Alguna vez quizás te ha pasado que alguien te ha dicho cosas como: "¿pero cómo puedes hacer eso? ", "no entiendo cómo puedes madrugar para hacer eso", "estás echando horas a eso como un loco", "qué pereza me daría a mí hacer eso que tú haces". Cuando escuchamos frases como esas, en realidad estamos obteniendo un mensaje valiosísimo: la gente de nuestro alrededor piensa que, eso que nosotros hacemos con todas las ganas del mundo, en realidad supone un gran esfuerzo para el resto de las personas. Esto es una buena pista para concluir que esa actividad nos puede apasionar.
  • Pregúntate ¿para qué?. Las preguntas son muy potentes. En este caso, encontrar un para qué a una actividad que te gusta, te permitirá descubrir tu motivación, aquello que te empujará adelante en los momentos malos, porque, más allá de la actividad en sí misma, comprenderás que existe un propósito mayor que te hace sentir bien, y eso te ayudará a continuar, incluso en los momentos menos favorables.
  • Piensa con qué se te pasa el tiempo volando. Cuando hacemos algo que nos apasiona, tendemos a intentar superarnos, a ir más allá, a conseguir el siguiente nivel. Esto, junto a la capacidad que adquirimos con la práctica, hace que muchas veces, entremos en lo que se conoce como estado de flujo. Explicado brevemente, este estado sucede cuando nos metemos de lleno en una actividad. Tanto, que perdemos hasta la noción del tiempo. Es un momento de plenitud en el que no existe nada más que tú y esa actividad. Si lo que tienes en mente te hace sentir así de vez en cuando, puede ser un candidato a ser incluido en tu lista de pasiones.

En resumen, descubre si una actividad puede ser una de tus pasiones escuchando lo que los demás comentan sobre ella, preguntándote cuál es el propósito último para el que lo haces (¿para qué?), y observando si llevándola a cabo se te pasa el tiempo "volando".


domingo, 3 de noviembre de 2013

Si quieres recoger, primero siembra

Con tu familia, con tus amigos, con tus proyectos, con tu trabajo, con tus retos. Lo que recibes en la vida no es más que un reflejo de lo que eres, de lo que das, de la energía que proyectas al mundo. Si quieres resultados, primero has de trabajar duro sembrando. Ocúpate de eso. La recompensa ya llegará, tarde o temprano, de una forma o de otra, pero siempre llega.



martes, 6 de noviembre de 2012

¿Existe la generosidad?

El otro día, hablando con dos buenos amigos, surgió esta pregunta: ¿existe la generosidad? Yo lo tengo muy claro: la generosidad, aun siendo un concepto abstracto, existe. Existe cuando un niño te da su piruleta aunque no tenga más. Existe cuando una persona deja todo para ir a curar niños enfermos en África. Existe cuando un amigo te invita a una caña. Con lo cual, es palpable que existen hechos generosos.

Ahora bien, la generosidad pura, como casi todo el mundo la entiende, es aquella con la que das sin esperar recibir nada a cambio, ¿verdad? Bien, es aquí donde me quiero detener. Bajo mi punto de vista, la generosidad es también egoísta. ¿Que por qué? Porque decir que es un acto realizado sin esperar nada a cambio, no es honesto. ¡Claro que esperas algo a cambio! Lo que ocurre es que no tienes por qué esperarlo necesariamente de la otra persona, también puedes esperarlo de ti mismo

Y me explico: ponte en situación, recuerda algún acto que hayas realizado recientemente que consideres generoso y por el que no recibieras nada a cambio. ¿Te sentiste bien haciéndolo? Lo más probable, si realmente piensas que fue generoso, es que te sintieras a gusto contigo mismo, en paz, feliz por hacer algo por la otra persona. Bien, entonces, aunque no recibieras nada a cambio de dicha persona, sí que recibiste un refuerzo positivo por tu acción a través de emociones placenteras. ¿Y acaso no es eso recibir algo a cambio de tu generosidad? 

En este punto quiero recordar una de las premisas de la Programación Neurolingüística: "ningún ser humano hace nada sin recibir un beneficio por ello". Afortunadamente, el hecho de que seamos animales sociales, hace que estemos programados para que esto ocurra así. Si las emociones no guiaran este tipo de actos, no conoceríamos la generosidad como tal. Por tanto, el hecho generoso ocurre debido a que somos seres emocionales.


Pero entonces, ¿la persona egoísta no recibe refuerzo positivo al hacer algo por los demás? Claro que sí, también lo recibe. Lo que ocurre es que, al tomar la decisión de dar o no dar, de manera inconsciente y casi instantánea, ponemos en una balanza, por un lado, el beneficio que obtenemos al obrar generosamente, y por otro, el beneficio que obtenemos al obrar egoístamente. ¿Y cuándo se inclina la balanza hacia un lado o hacia otro? Sencillamente, se inclinará hacia donde percibamos que el beneficio sea mayor. Si yo no te ayudo, quizás es porque valoro mi tiempo más que el posible beneficio que me pudiera aportar.

Puede sonar muy frío, pero realmente la diferencia entre una persona egoísta y una persona generosa, simplemente radica en la forma de valorar las cosas: el tiempo, el dinero, o incluso las personas. No pretendo con esto, justificar los comportamientos egoístas, sino más bien ayudar a entenderlos. Observemos que un comportamiento generoso tiene siempre doble premio: te hace sentir bien, y además refuerzas enormemente tus relaciones sociales.

martes, 4 de septiembre de 2012

Lo que me enseña el running: lucho por mis objetivos, no por los tuyos

Correr es un deporte solitario que, paradójicamente, permite que te encuentres con un montón de personas que están jadeando exactamente igual que tú. Unos vienen, otros van. A unos les adelanto, y otros hacen lo propio conmigo. Y en este punto me quiero detener.

Es un error muy frecuente cuando se entrena carrera de fondo enfocarse en lo que están haciendo los demás, y tomarlo como una referencia para nuestra propia percepción del éxito o el fracaso: "si te adelanto soy mejor que tú, si me adelantas soy un mierda". Mi experiencia indica algo muy distinto: puedes estar adelantando perfectamente a un campeón de maratón que esté realizando un ejercicio muy suave de descarga, y eso no significa ni mucho menos que seas mejor que él. 

Por otro lado, sin duda, si adelanto a un tío de 40 años y le humillo con mi vertiginosa velocidad, ese hecho demostraría que él es peor que yo. ¿Y si ese mismo hombre hubiera salido por primera vez en su vida a correr y estuviera rompiendo todas sus barreras físicas y mentales corriendo 2 km? Yo estaría realizando un entrenamiento normal en mi rutina de 10 km, y eso no significaría ni mucho menos que que yo fuera mejor que él.

Y entonces, ¿dónde está el truco? Si el que adelanta no es el mejor, ni el adelantado es el peor, ¿quién gana la competición? La respuesta es nadie. O mejor dicho, los dos. La clave está en que el éxito reside en la consecución personal de cada objetivo, y no es su comparación con los retos ajenos.


La vida también es una carrera de fondo, y en ella cada uno debemos correr nuestro propio camino. Debemos marcarnos metas muy precisas y luchar por conseguirlas sin importarnos lo que hagan los demás con sus vidas. ¡Ellos también están corriendo la suya y tomando sus propias decisiones! 

Si quiero conseguir 10000€ y alguien a mi lado consigue 12000, ¿debería sentirme mal? Todo depende de dónde coloques tu foco: si te has propuesto esos 10000 y lo has conseguido, deberías sentirte muy orgulloso, independientemente de lo que otros consigan. Eso sí, si el hecho de ver que el de al lado ha conseguido más te ayuda a motivarte, a superarte y a lanzarte en busca de objetivos más ambiciosos, ¡perfecto! A eso se le llama buscar inspiración en el ejemplo ajeno. Si este hecho va a cegar tu éxito con la envidia, pasa a ser un sentimiento destructivo que no te permite disfrutar de tus logros.

Disfruta de tus victorias sin comparaciones. Tus logros son tuyos, y de nadie más. Y si tienes ambición, ve a por ello. Pero no permitas que los éxitos o los fracasos de los demás dirijan tu propio bienestar.


jueves, 14 de junio de 2012

Lo que me enseña el running: aceptando las dificultades

Un día salí a hacer una media maratón yo solo, y lo recuerdo como el momento más duro que he pasado corriendo: el sol apretaba, mi cabeza no estaba en su mejor momento, la soledad...es por eso que físicamente me encontré mermado desde el km 7, y lo peor era mi preocupación por el bajo ritmo que estaba siendo capaz de mantener. Este malestar estuvo conmigo hasta, más o menos, el km 14, donde comprendí y acepté que ese día no iba a estar en mi mejor forma, y analicé mis dos opciones: seguir agobiado (y, posiblemente, sufriendo sin ser capaz de acabar), o bien aceptar la situación, adaptarme a ella bajando el ritmo, disfrutar en lo posible de este cambio y conseguir mi objetivo. Elegí lo segundo.

En la vida, cuando ocurren eventos inesperados que suponen un desequilibrio en nosotros, igualmente podemos elegir. Vale que ciertos imprevistos pueden ser una faena y pueden estar fuera de nuestro control, pero aún así, podemos seguir eligiendo la forma en que estos nos afectan.


Asumir la nueva situación y adaptarnos a ella lo antes posible es el camino para vivir sin agobios ni infelicidad. Y es el primer paso para, si es lo que queremos, poder cambiar algo con posterioridad.


domingo, 20 de mayo de 2012

¿Por qué nos engañamos?

Desde pequeño hemos oído de nuestros mayores que está mal mentir y engañar a los demás, pero pocas veces nos hablaron de algo que es mucho peor: engañarnos a nosotros mismos. ¿Por qué lo hacemos?

El autoengaño es, sencillamente, una defensa para, en muchos casos, no afrontar la realidad. A corto plazo vivir engañado produce un beneficio: evitar pasarlo mal haciendo frente a una situación poco agradable, por ejemplo. Sin embargo, a largo plazo el autoengaño no provocará más que problemas. Entre ellos, la sensación de no poder afrontar tus propias dificultades, con el consiguiente daño personal que eso conlleva.

Para combatir el autoengaño es necesario ser muy consciente de qué está pasando a nuestro alrededor, y para ello el feedback de nuestros seres queridos es fundamental. Nuestra visión está muy acotada, incluso a veces, tremendamente influida no por lo que pasa, sino por lo que querríamos que pasara.

En definitiva, bajo el autoengaño vive oculto el miedo: el miedo a asumir que la realidad es bien diferente a como nos gustaría que fuera. Y ante esto, si queremos ser felices, podemos actuar de dos maneras: aceptando que esta situación es la que es, o bien actuando para cambiar y reconducir nuestra vida hacia donde nos gustaría que en realidad estuviera. 

Vivir en una realidad ficticia, a la larga, no trae más que problemas.


martes, 8 de mayo de 2012

¿Por qué quejarte no te ayuda?

A menudo ocurre que nos quejamos por todo: porque el metro llega tarde, porque los precios suben, por la crisis, porque todo nos sale mal...Y yo me planteo, ¿de qué sirve la queja? Lo cierto es que la queja es una válvula de escape ante la rabia que puede suscitar en nosotros un hecho negativo. Es una especie de ayuda para "sacarlo fuera". Pero toda queja también tiene su lado oscuro...

Cuando te quejas, en el fondo y de forma inconsciente, te estás diciendo a ti mismo que ese hecho, que está fuera de tu control, te afecta. ¡Y claro que te afecta! Ahora bien, una cosa es que te afecte y otra muy distinta es que tu vida dependa de ello. Cuando te quejas, estás alimentando la creencia de que no controlas tu propia vida, puesto que hagas lo que hagas, siempre habrá algo que te joderá el día. 

Este hecho camina sobre la delgada línea del victimismo. Seguro que conoces a la típica persona que se pasa todo el día quejando por todo, como si el mundo estuviera en su contra, como si no pudiera hacer nada para evitar las cosas que le ocurren. En realidad, este comportamiento es un mecanismo de defensa para no asumir su responsabilidad. Es más fácil quejarse por todo que actuar para que las cosas cambien.

En resumen, las quejas hacen que pierdas el control sobre tu vida y evitan, en muchos casos, que puedas tomar decisiones para cambiar la situación que no te gusta, limitando tu responsabilidad y mermando tu autoestima.

Hay quejas adaptativas y muy sanas (como por ejemplo, cuando nos quejamos por un mal servicio en un restaurante). La clave en esta distinción es preguntarnos si quejarnos va a servir de algo. Porque si la respuesta es NO, estaríamos tirando piedras contra nuestro propio tejado, al sentirnos, sin quererlo,  impotentes e incapaces. 

Nosotros somos los dueños de nuestras propias vidas y tenemos el poder de decidir qué nos afecta y qué no, y de qué manera. Usemos ese poder para potenciarnos, no para limitarnos.


lunes, 16 de abril de 2012

Lo que me enseña el running: la relatividad de los retos.

Con esta entrada pretendo inaugurar una nueva sección llamada "Lo que me enseña el running". O lo que es lo mismo, lo que aprendo mientras corro. Para mí, esta actividad física realmente se está convirtiendo en una filosofía de vida. Mucho más allá de los múltiples beneficios saludables que proporciona, ofrece una oportunidad muy grande de entrenar la fuerza mental, la cual nos resulta muy difícil de ejercitar habitualmente. Por otro lado, las múltiples vivencias que experimento mientras entreno se traducen en metáforas de la vida y del día a día dentro de mi cabeza, y de eso pretendo hablar en este espacio.

Hoy, concretamente, quiero reflexionar sobre la relatividad de los retos. Creo firmemente en que la única manera que tiene el ser humano de evolucionar y crecer a nivel personal es mediante la superación. Y para superarnos, necesitamos retos. Objetivos que nos motiven, que entrañen una cierta dificultad para nosotros, y que nos satisfagan a un nivel de autorrealización. La actividad del correr es un escenario perfecto para plantearnos retos, ya que OFRECE MEDIDAS OBJETIVAS, como son las distancias, los ritmos o las pulsaciones. Un reto (en general), por tanto, debe ser medible de forma objetiva, entre otras cosas.

¿Por qué me refiero entonces a la RELATIVIDAD de los retos? Sencillamente al siguiente hecho: cuando yo acabé mi primera carrera de 10 kilómetros, sentí que había ROTO UNA BARRERA MENTAL. Esos 10k, de pronto, habían dejado de ser un límite para mí, porque ya lo había conseguido. Y esto genera confianza, mucha. Ahora cuando salgo a entrenar, mis rodajes suelen bordear esa cifra, y muchas veces la superan. No hace mucho concluí la media maratón de madrid en un tiempo más que aceptable para mí, y de nuevo, con eso, rompí un nuevo límite. Ya que lo puedo hacer. No lo intuyo, no lo imagino, no lo sueño. Lo sé. 

Las dificultades son relativas a los logros que hayamos conseguido. Con cada barrera que tiras, tu confianza aumenta. Integras la creencia de que PUEDES superar cualquier otra que se te ponga por delante.

Por eso, pregúntate hoy: ¿qué barrera me gustaría tener derribada mañana? Toma distancia, y relativiza esa dificultad, porque una vez la hayas vencido, no te habrá parecido para tanto. Ten la seguridad de que con esfuerzo, sentido común y constancia, cualquier objetivo es alcanzable.

miércoles, 5 de enero de 2011

El viajero del tiempo

A continuación transcribo una de las últimas creaciones de un genio que es capaz de poner en palabras sentimientos, vivencias y aprendizajes como nadie: mi amigo Manuel Casquero. Me he permitido la libertad de poner en negrita las frases que más me han llegado. Gracias, Maestro...

El tiempo no pasa, pasamos nosotros. Existió alguna vez un personaje que por miedo a envejecer se obsesionaba con la idea de parar el tiempo y detener su vida. Para ello, se desplazó a un desierto donde solo le rodeaban un inmenso mar de arena que abrazaba con su relieve de dunas, el espejo radiante de una azul sediento. En este estado de soledad y de profunda conciencia, no existía la sombra de otro ser humano, ninguna huella de la historia de la civilización, ningún sonido, ningún recuerdo. Cerró profundamente los ojos, creyendo que en ese esfuerzo visual, y negando sus emociones conseguiría paralizar su vida. Pero al volverlos abrir, se dio cuenta que por ese cielo infinito, antes ausente y vacio, desfilaban en forma de nubes cada uno de los recuerdos de su infancia. También percibió nubes de su presente más reciente, de sus dudas existenciales de sus pequeños y grandes miedos, y por último, intentado vislumbrar nubes que explicaran su futuro, el cielo se fue apagando con llamaradas naranjas y violetas de insatisfacción. Sin darse cuenta, el crepúsculo se había adueñado de él. Y, en vez de sentir nostalgia, añoranza o impaciencia, se sintió aún más unido desde el abrazo de la arena caliente al origen del universo.


La vida no se detiene porque no nos detenemos nosotros. Cuando menos se lo esperó notó que unas gotas bañaban sus iris... No era polvo del desierto, no era rocío de la madrugada, no eran gotas de lluvia, simplemente estaba llorando. Por primera vez, al intentar detener la vida, la sintió de verdad. Y dando ritmo a su propio tiempo, prestándose a si mismo una nueva oportunidad para vivir, descubrió la verdadera correspondencia entre nuestro universo interior, más emocional y etéreo con todo lo material, circunstancial y racional que nos rodea. Solo recibimos lo que damos y cuando menos lo esperamos nos salpica con su espuma nostálgica de días y noches, ese rio caudaloso “llamado tiempo”. "La vida no se detiene en la soledad, en la ausencia de nosotros mismos, ni tan siquiera en su crepúsculo, porque cuando anochece en nuestra existencia nuestra luz interior flota como nubes hasta volver a encontrar su origen en el universo. “La vida no nos vive a nosotros, somos nosotros los que vivimos la vida."

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Las pruebas del Universo

Ayer, me di cuenta de que el Universo es sabio. Observé que de manera constante, a lo largo del día, me estuvo ofreciendo pruebas. ¿Pero pruebas para qué? Pruebas para reafirmar quién soy, pruebas para aumentar mi autoestima, pruebas para encontrar mi camino, pruebas para superarme, pruebas para ser más creativo, pruebas para hacer mis sueños realidad.
Y al traer a mi conciencia esta observación, de igual manera me di cuenta de cuántas de estas pruebas elijo no superar diariamente: cuando no hago las cosas todo lo bien que podría, cuando pospongo lo urgente por pereza, cuando le quito importancia a lo que de verdad la tiene, cuando abandono mis expectativas por ver barreras que no existen.
Lo genial es que esas pruebas no están ahí en vano: están ahí para que APRENDAMOS. Lo triste, realmente, es dejarlas pasar de una manera improductiva. Yo hoy elegí enfocarme en estas pruebas, y elegí sentirme mejor a través de su consecución. Y ha funcionado. Mi experiencia me dice que escuchar y seguir las señales que el Universo nos manda siempre es positivo. El ejercicio difícil consiste en observarlas.
Te invito, pues, a que reflexiones: ¿qué pruebas has dejado pasar hoy? Recuerda que puedes utilizar TODO para avanzar.

lunes, 22 de noviembre de 2010

11 cosas que no se aprenden en la escuela

Una persona bastante famosa fue a un colegio a dar una conferencia. Lo que iba a ser una lectura supuestamente larga, duró menos de 5 minutos, aunque provocó aplausos durante 10 minutos. Habló acerca de esas lecciones que sólo te enseña la vida, y que a veces tenemos que aprender a base de palos.

No está de más escuchar los consejos de una persona de éxito como es Bill Gates.
  • REGLA 1: La vida no es fácil, acostúmbrate a ello.
  • REGLA 2: El mundo no está preocupado por tu autoestima. El mundo espera que hagas algo útil por él ANTES de sentirte bien contigo mismo.
  • REGLA 3: No ganarás 20.000 $al mes nada más por salir de la escuela. No serás vicepresidente de una empresa con coche y teléfono a tu disposición, hasta que con tu esfuerzo hayas conseguido comprar tu propio coche y teléfono.
  • REGLA 4: Si crees que tu profesor es duro, espera a tener un Jefe. Ése sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.
  • REGLA 5: Vender papel usado o trabajar los días festivos no es ser lo último en la escala social. Tus abuelos tenían una palabra diferente para eso: lo llamaban oportunidad.
  • REGLA 6: Si te equivocas, no le eches la culpa a tus padres o a la mala suerte. Por lo tanto no lloriquees por tus errores, aprende de ellos.
  • REGLA 7: Antes de nacer tú, tus padres no eran tan críticos como ahora. Ellos se volvieron así por pagar tus cuentas, lavar tus ropas y oírte decir que son “ridículos”. Por tanto, antes de salvar el planeta para la próxima generación, queriendo remediar los errores de la generación de tus padres, comienza limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación.
  • REGLA 8: La escuela puede haber eliminado la distinción entre excelentes, buenos y regulares, pero la vida no es así. En muchas escuelas hoy no repites el curso, hacen que tus tareas sean cada vez más fáciles y tienes las oportunidades que necesites hasta aprobar. Esto no se parece en nada a la vida real. Si fallas, estás despedido. Así que acierta a la primera.
  • REGLA 9: La vida no está dividida en bimestres. Tú no tendrás largas vacaciones de verano y no encontrarás quien te ayude a cumplir con tus tareas, ni jefes que se interesen en ayudarte para que te encuentres a ti mismo. Todo esto y mucho más, tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.
  • REGLA 10: La televisión NO es la vida real. En la vida real, las personas tienen que dejar los juegos, el bar, los bailes o los amigos, para irse a trabajar.
  • REGLA 11: Sé amable con los estudiosos (aquellos estudiantes que tú y muchos otros juzgan que son sosos). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando PARA uno de ellos.

sábado, 9 de octubre de 2010

Sobre la crisis actual

Interesante vídeo de Eckhart Tolle sobre el cambio de conciencia. Me quedo con la idea de que el cambio es necesario, el caos, la revolución, es parte de la vida. Debemos aprender a convivir con la incertidumbre, aceptarla. Muchas veces no es el contenido de nuestra mente lo que debemos cambiar, sino su propia estructura. Otra forma de conciencia, otra manera de ver la vida.

viernes, 9 de julio de 2010

El sendero con corazón

El siguiente texto habla acerca del camino con corazón, ese camino que, de alguna forma, sabemos que debemos (y en el fondo queremos) tomar. Es tu intuición. Es esa fuerza incomprensible e imparable que te guía hacia un lado u otro. La dificultad consiste en saber interpretar las señales que el Universo nos da constantemente, y no oponernos a ellas con excusas, justificaciones y autoengaños. El que no las veamos, no quieren decir que no existan. Estoy absolutamente seguro de que el sendero con corazón es el único que nos puede guiar hacia la felicidad. Lo importante no es llegar al final del sendero, sino recorrerlo.

Cada cosa es un sendero entre un millón. Por lo tanto, tú debes siempre recordar que un sendero es sólo eso: una senda. Si sientes que no debes seguirlo, no deberás permanecer en él bajo ningún tipo de condiciones.

Para poseer tal claridad, deberás llevar siempre una vida disciplinada. Sólo entonces llegarás a saber que una senda es sólo una senda, y que no debe haber afrenta para ti ni para otros por abandonarla, si eso es lo que tu corazón te pide. Pero tu decisión de seguir en la senda o de abandonarla, deberá estar libre de temores y ambiciones.

Te advierto. Debes mirar cada sendero con mucha atención. Pruébalo tantas veces como lo creas necesario. Luego pregúntate a ti, y a ti solamente, una pregunta. Esa pregunta es una que sólo haría un hombre de mucha edad. Mi benefactor me la hizo cuando yo era joven y mi sangre era muy vigorosa para que la entendiera. Ahora la comprendo y te la repetiré. ¿Tiene corazón este sendero?

Todas las sendas son iguales; no conducen a ninguna parte. Son senderos que cruzan el matorral o se internan en el matorral. En mi propia vida puedo afirmar que he recorrido senderos largos, muy largos, pero no he llegado a ninguna parte. La pregunta de mi benefactor tiene ahora sentido. ¿Tiene corazón este sendero? Si lo tiene, el sendero será bueno. Si no, no sirve.

Ambos senderos conducen a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno significará un viaje alegre; mientras lo recorras, serás parte de él. El otro puede arruinar tu vida. Uno te hará fuerte; el otro te debilitará.

El problema es que nadie se hace la pregunta, y cuando un hombre termina por comprender que ha seguido un sendero sin corazón, dicho sendero ya está por matarlo. En ese punto, son pocos los hombres que pueden detenerse a pensar y abandonar el sendero.

Una senda sin corazón nunca podrá ser disfrutada. Tendrás que esforzarte incluso para recorrerla. En cambio, una senda con corazón es fácil, no te obligará a esforzarte para gustar de ella. Para mi sólo tiene sentido recorrer los senderos que tienen corazón. En cualquier senda que pueda tener corazón, allí viajaré, y el único desafío que vale la pena, es recorrerla en toda su extensión.

Y allí viajaré, buscando, buscando sin aliento.

viernes, 21 de mayo de 2010

La verdad tras el espejo

En un mundo donde prima la razón, la "verdad", ¿dónde has dejado a tu niño interior?





A veces echo de menos aquella época de inocencia, creatividad, imaginación, ilusión...aunque, bien pensado, nunca es tarde para volver a ella. Hoy, de nuevo, quiero saltar sobre los charcos, quiero coleccionar cromos, quiero jugar a ser superhéroe, quiero escribir a los Reyes Magos. Quiero soñar con volar. Quiero ser espontáneo, y dar un abrazo sin un por qué. Quiero Petit Suisse, quiero jugar con mi peonza, esa que tantas vueltas dio. Quiero creer que puedo ser lo que quiera, quiero vivir sin una sola preocupación. Quiero hacer punzón, comer golosinas y hacer travesuras. Quiero parar el tiempo, ahí mismo...Quiero llorar, reír, equivocarme y aprender. Quiero explorar, aventurarme en lo desconocido, quiero asustarme. Quiero que todas las penas se me pasen con un beso. Quiero pintar rayajos sin sentido, quiero dar forma con plastilina a todo lo que llevo dentro. Quiero gritar. Quiero...quiero ser Peter Pan.



viernes, 14 de mayo de 2010

Productividad y gestión del tiempo

¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo: "Ojalá el día tuviera más horas"? La gestión del tiempo es una de nuestras preocupaciones diarias. Nos vemos inmersos en una realidad que nos ahoga, nos estresa, nos agobia. Nos notamos acelerados, sin tiempo para nada, y lo peor, ¡¡algunas veces no sabemos disfrutar de lo que hacemos!! A veces no somos capaces de vivir el momento presente. Aquí y ahora. Siéntete agusto, tranquilo y relajado mientras lees esta entrada, si es que has decidido continuar leyéndola.

Hay un principio fundamental en la gestión del tiempo: La gestión de nuestro tiempo no se basa en gestionar nuestro tiempo, sino nuestra energía. Esto queda mucho más claro, además, si pensamos en términos de productividad: ¿cuántas veces has tardado en hacer, digamos, 3 horas, lo que podrías hacer en, digamos, 30 minutos porque llevabas cansado toda la semana, o quizás porque tu mente estaba "atascada"? ¿Y cuántas veces esta ha sido la causa por la que luego no has podido hacer algo que tenías pensado? ¿Y cuántas veces te ocurre esto a la semana?

Si en este punto has sentido una mínima curiosidad por el tema, te invito a echar un vistazo a la siguiente fórmula:

Productividad = F x M x EM x ESP

donde F = energía física, M = energía mental, EM = energía emocional y ESP = energía espiritual.

Esto es claro, al menos para mí, que contemplo una visión absolutamente holística del ser humano. Para ser realmente productivos, debemos saber que estos 4 factores son claves. Te invito a que cojas papel y boli y realices el curioso ejercicio que voy a proponer: Escribe cada una de las 4 energías, y al lado de cada una, escribe la puntuación que le darías a cada una de ellas, de 1 a 10, en este mismo instante. Párate a sentir, a observar cómo estás, sin juzgarte. Por ejemplo, si físicamente te notas energéticamente muy activo, quizás puntúes un 8, si te notas bajo de energía emocional (¿un mal día?), quizás te concedas un 3...hazlo ahora, si te parece interesante.

A continuación te propongo multiplicar la nota de tu energía física por la de tu energía mental, todo ello por la de tu energía emocional en este mismo instante, y por último, todo ello de nuevo multiplícalo por la puntuación que le has concedido a tu energía espiritual. ¿Qué resultado has obtenido? Compara ese resultado con el resultado óptimo:

10x10x10x10 = 10000

Mi puntuación, personalmente, me hace vaticinar que ahora mismo no podría ser muy productivo...bromas aparte, este ejercicio es muy útil para tomar conciencia sobre qué aspectos debemos mejorar en cada momento para que nuestra energía aumente, incrementando de esta forma nuestra productividad, y favoreciendo a la vez la gestión de ese tesoro fugaz tan preciado como es el tiempo.

Prestar atención a nuestras necesidades no es ninguna pérdida de tiempo, sino una auténtica inversión.

martes, 2 de marzo de 2010

El mayor riesgo es no ser feliz

En mayo del 2008, Iñaki Ochoa de Olza, experimentado montañista navarro, murió en su intento por escalar el Annapurna por su arista este, en la cordillera del Himalaya. El siguiente reportaje narra mucho más que lo que fue un simple intento por rescatarle. Cuenta la historia del valor de la amistad, el coraje, la solidaridad. Cuenta el ejemplo de cómo una persona recoge lo que siembra en la vida.







La historia me parece increíble. Me transmite ese valor esencialmente humano de solidaridad y amistad. Sin duda, me quedo con dos frases que me han llegado especialmente:

"He perdido un hermano, pero he ganado 14 ejemplos." (Pablo Ochoa de Olza, hermano del montañista)

Y sobre todo,

"El riesgo está en el Himalaya, pero también en vivir." (Pilar Seguín, madre del montañista)

Y es que el mayor riesgo que se puede tomar en la vida, es el de andar un camino que no te haga feliz...



PD: Gracias a mi amigo Oso, se ha solucionado el problema a la hora de publicar comentarios en las entradas, por lo que invito a todo aquel que quiera a participar en mi blog. Todo comentario será bienvenido :)

domingo, 28 de febrero de 2010

¿Cuáles son tus lobos?



Nuestros peores miedos, cuando nos decidimos a afrontarlos, nos revelan que en realidad no son verdad. Lo que nuestro cerebro genera es tan sólo una interpretación de la realidad. El mapa no es el territorio.

La experiencia sensorial influye tan sólo en un 10% a la hora de construir una interpretación de lo "real". El resto está influido por nuestra experiencia propioceptiva: nuestros recuerdos, prejuicios, creencias, valores...nuestros filtros mentales, en definitiva.

Y ahora, pregúntate, ¿de verdad tengo un lobo ahí delante?

viernes, 12 de febrero de 2010

¡No tengo tiempo! (y III)

Para completar la serie de gestión del tiempo compuesta por esta entrada y esta, a continuación os dejo una historia que he encontrado en un blog, y que ilustra perfectamente las ideas que he intentado transmitir.

Cuando sientas que la vida no te da para todo, que te falta tiempo, que no sabes cómo priorizar, recuerda esta historia:

Un profesor en su clase de Filosofía, sin decir palabra, cogió un frasco grande y vacío de mayonesa y lo llenó con pelotas de golf. Luego preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos estuvieron de acuerdo en decir que si.

De nuevo, sin decir nada, el profesor cogió una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que si.

Luego...el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos, y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un 'si' unánime.

El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:

"Quiero que os deis cuenta de que este frasco representa vuestras vidas. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos... Son cosas que, aún si todo lo demás lo perdiéramos y solo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas. Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc. La arena es todo lo demás… las pequeñas cosas. Si ponemos primero la arena en el frasco, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, dedica tiempo a revisar tu salud, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favoritos, siempre quedará tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua. Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es solo arena…"

Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó: "¿qué representa el café?

El profesor sonrió y dijo:

"Me alegro de que me hagas esa pregunta… porque no importa cuán ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo".