miércoles, 16 de febrero de 2011
¿Estás conectado?
¿O es ahora más difícil que nunca?
jueves, 10 de febrero de 2011
Caminando
Unos días hacia delante, otros hacia atrás.
Pero siempre caminando.
Quizás buscando un sentido, una respuesta.
Quizás simplemente soñando...
Temblando, abrazo la improbabilidad
de encontrar luz en esta noche oscura.
Oscura, y tan fría...
Y mis pies, confusos, siguen su impulso, y caminan.
Porque andando se hace el camino, dicen,
aunque a veces pienso que está en la naturaleza de un pie
la atracción por recorrer kilómetros y kilómetros,
sin importar dónde,
sin importar para qué.
Para qué, para qué...
Y finalmente, tras tanto surrealismo,
continúo mi camino espiral.
Sin destino, sin razón.
Pero eso sí...caminando.
miércoles, 5 de enero de 2011
El viajero del tiempo
El tiempo no pasa, pasamos nosotros. Existió alguna vez un personaje que por miedo a envejecer se obsesionaba con la idea de parar el tiempo y detener su vida. Para ello, se desplazó a un desierto donde solo le rodeaban un inmenso mar de arena que abrazaba con su relieve de dunas, el espejo radiante de una azul sediento. En este estado de soledad y de profunda conciencia, no existía la sombra de otro ser humano, ninguna huella de la historia de la civilización, ningún sonido, ningún recuerdo. Cerró profundamente los ojos, creyendo que en ese esfuerzo visual, y negando sus emociones conseguiría paralizar su vida. Pero al volverlos abrir, se dio cuenta que por ese cielo infinito, antes ausente y vacio, desfilaban en forma de nubes cada uno de los recuerdos de su infancia. También percibió nubes de su presente más reciente, de sus dudas existenciales de sus pequeños y grandes miedos, y por último, intentado vislumbrar nubes que explicaran su futuro, el cielo se fue apagando con llamaradas naranjas y violetas de insatisfacción. Sin darse cuenta, el crepúsculo se había adueñado de él. Y, en vez de sentir nostalgia, añoranza o impaciencia, se sintió aún más unido desde el abrazo de la arena caliente al origen del universo.
La vida no se detiene porque no nos detenemos nosotros. Cuando menos se lo esperó notó que unas gotas bañaban sus iris... No era polvo del desierto, no era rocío de la madrugada, no eran gotas de lluvia, simplemente estaba llorando. Por primera vez, al intentar detener la vida, la sintió de verdad. Y dando ritmo a su propio tiempo, prestándose a si mismo una nueva oportunidad para vivir, descubrió la verdadera correspondencia entre nuestro universo interior, más emocional y etéreo con todo lo material, circunstancial y racional que nos rodea. Solo recibimos lo que damos y cuando menos lo esperamos nos salpica con su espuma nostálgica de días y noches, ese rio caudaloso “llamado tiempo”. "La vida no se detiene en la soledad, en la ausencia de nosotros mismos, ni tan siquiera en su crepúsculo, porque cuando anochece en nuestra existencia nuestra luz interior flota como nubes hasta volver a encontrar su origen en el universo. “La vida no nos vive a nosotros, somos nosotros los que vivimos la vida."
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Las pruebas del Universo
sábado, 25 de diciembre de 2010
Mi deseo de Navidad
domingo, 19 de diciembre de 2010
Letanía 'by heart'
the crystal goblet and the wine.
You are the dew on the morning grass
and the burning wheel of the sun.
You are the white apron of the baker,
and the marsh birds suddenly in flight.
However, you are not the wind in the orchard,
the plums on the counter,
or the house of cards.
And you are certainly not the pine-scented air.
There is just no way that you are the pine-scented air.
It is possible that you are the fish under the bridge,
maybe even the pigeon on the general's head,
but you are not even close
to being the field of cornflowers at dusk.
And a quick look in the mirror will show
that you are neither the boots in the corner
nor the boat asleep in its boathouse.
It might interest you to know,
speaking of the plentiful imagery of the world,
that I am the sound of rain on the roof.
I also happen to be the shooting star,
the evening paper blowing down an alley
and the basket of chestnuts on the kitchen table.
I am also the moon in the trees
and the blind woman's tea cup.
But don't worry, I'm not the bread and the knife.
You are still the bread and the knife.
You will always be the bread and the knife,
not to mention the crystal goblet and--somehow--the wine.
lunes, 22 de noviembre de 2010
11 cosas que no se aprenden en la escuela
- REGLA 1: La vida no es fácil, acostúmbrate a ello.
- REGLA 2: El mundo no está preocupado por tu autoestima. El mundo espera que hagas algo útil por él ANTES de sentirte bien contigo mismo.
- REGLA 3: No ganarás 20.000 $al mes nada más por salir de la escuela. No serás vicepresidente de una empresa con coche y teléfono a tu disposición, hasta que con tu esfuerzo hayas conseguido comprar tu propio coche y teléfono.
- REGLA 4: Si crees que tu profesor es duro, espera a tener un Jefe. Ése sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.
- REGLA 5: Vender papel usado o trabajar los días festivos no es ser lo último en la escala social. Tus abuelos tenían una palabra diferente para eso: lo llamaban oportunidad.
- REGLA 6: Si te equivocas, no le eches la culpa a tus padres o a la mala suerte. Por lo tanto no lloriquees por tus errores, aprende de ellos.
- REGLA 7: Antes de nacer tú, tus padres no eran tan críticos como ahora. Ellos se volvieron así por pagar tus cuentas, lavar tus ropas y oírte decir que son “ridículos”. Por tanto, antes de salvar el planeta para la próxima generación, queriendo remediar los errores de la generación de tus padres, comienza limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación.
- REGLA 8: La escuela puede haber eliminado la distinción entre excelentes, buenos y regulares, pero la vida no es así. En muchas escuelas hoy no repites el curso, hacen que tus tareas sean cada vez más fáciles y tienes las oportunidades que necesites hasta aprobar. Esto no se parece en nada a la vida real. Si fallas, estás despedido. Así que acierta a la primera.
- REGLA 9: La vida no está dividida en bimestres. Tú no tendrás largas vacaciones de verano y no encontrarás quien te ayude a cumplir con tus tareas, ni jefes que se interesen en ayudarte para que te encuentres a ti mismo. Todo esto y mucho más, tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.
- REGLA 10: La televisión NO es la vida real. En la vida real, las personas tienen que dejar los juegos, el bar, los bailes o los amigos, para irse a trabajar.
- REGLA 11: Sé amable con los estudiosos (aquellos estudiantes que tú y muchos otros juzgan que son sosos). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando PARA uno de ellos.
sábado, 9 de octubre de 2010
Sobre la crisis actual
martes, 7 de septiembre de 2010
Sirena
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.
viernes, 9 de julio de 2010
El sendero con corazón
Cada cosa es un sendero entre un millón. Por lo tanto, tú debes siempre recordar que un sendero es sólo eso: una senda. Si sientes que no debes seguirlo, no deberás permanecer en él bajo ningún tipo de condiciones.
Para poseer tal claridad, deberás llevar siempre una vida disciplinada. Sólo entonces llegarás a saber que una senda es sólo una senda, y que no debe haber afrenta para ti ni para otros por abandonarla, si eso es lo que tu corazón te pide. Pero tu decisión de seguir en la senda o de abandonarla, deberá estar libre de temores y ambiciones.
Te advierto. Debes mirar cada sendero con mucha atención. Pruébalo tantas veces como lo creas necesario. Luego pregúntate a ti, y a ti solamente, una pregunta. Esa pregunta es una que sólo haría un hombre de mucha edad. Mi benefactor me la hizo cuando yo era joven y mi sangre era muy vigorosa para que la entendiera. Ahora la comprendo y te la repetiré. ¿Tiene corazón este sendero?
Todas las sendas son iguales; no conducen a ninguna parte. Son senderos que cruzan el matorral o se internan en el matorral. En mi propia vida puedo afirmar que he recorrido senderos largos, muy largos, pero no he llegado a ninguna parte. La pregunta de mi benefactor tiene ahora sentido. ¿Tiene corazón este sendero? Si lo tiene, el sendero será bueno. Si no, no sirve.
Ambos senderos conducen a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno significará un viaje alegre; mientras lo recorras, serás parte de él. El otro puede arruinar tu vida. Uno te hará fuerte; el otro te debilitará.
El problema es que nadie se hace la pregunta, y cuando un hombre termina por comprender que ha seguido un sendero sin corazón, dicho sendero ya está por matarlo. En ese punto, son pocos los hombres que pueden detenerse a pensar y abandonar el sendero.
Una senda sin corazón nunca podrá ser disfrutada. Tendrás que esforzarte incluso para recorrerla. En cambio, una senda con corazón es fácil, no te obligará a esforzarte para gustar de ella. Para mi sólo tiene sentido recorrer los senderos que tienen corazón. En cualquier senda que pueda tener corazón, allí viajaré, y el único desafío que vale la pena, es recorrerla en toda su extensión.
Y allí viajaré, buscando, buscando sin aliento.