viernes, 14 de mayo de 2010

Productividad y gestión del tiempo

¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo: "Ojalá el día tuviera más horas"? La gestión del tiempo es una de nuestras preocupaciones diarias. Nos vemos inmersos en una realidad que nos ahoga, nos estresa, nos agobia. Nos notamos acelerados, sin tiempo para nada, y lo peor, ¡¡algunas veces no sabemos disfrutar de lo que hacemos!! A veces no somos capaces de vivir el momento presente. Aquí y ahora. Siéntete agusto, tranquilo y relajado mientras lees esta entrada, si es que has decidido continuar leyéndola.

Hay un principio fundamental en la gestión del tiempo: La gestión de nuestro tiempo no se basa en gestionar nuestro tiempo, sino nuestra energía. Esto queda mucho más claro, además, si pensamos en términos de productividad: ¿cuántas veces has tardado en hacer, digamos, 3 horas, lo que podrías hacer en, digamos, 30 minutos porque llevabas cansado toda la semana, o quizás porque tu mente estaba "atascada"? ¿Y cuántas veces esta ha sido la causa por la que luego no has podido hacer algo que tenías pensado? ¿Y cuántas veces te ocurre esto a la semana?

Si en este punto has sentido una mínima curiosidad por el tema, te invito a echar un vistazo a la siguiente fórmula:

Productividad = F x M x EM x ESP

donde F = energía física, M = energía mental, EM = energía emocional y ESP = energía espiritual.

Esto es claro, al menos para mí, que contemplo una visión absolutamente holística del ser humano. Para ser realmente productivos, debemos saber que estos 4 factores son claves. Te invito a que cojas papel y boli y realices el curioso ejercicio que voy a proponer: Escribe cada una de las 4 energías, y al lado de cada una, escribe la puntuación que le darías a cada una de ellas, de 1 a 10, en este mismo instante. Párate a sentir, a observar cómo estás, sin juzgarte. Por ejemplo, si físicamente te notas energéticamente muy activo, quizás puntúes un 8, si te notas bajo de energía emocional (¿un mal día?), quizás te concedas un 3...hazlo ahora, si te parece interesante.

A continuación te propongo multiplicar la nota de tu energía física por la de tu energía mental, todo ello por la de tu energía emocional en este mismo instante, y por último, todo ello de nuevo multiplícalo por la puntuación que le has concedido a tu energía espiritual. ¿Qué resultado has obtenido? Compara ese resultado con el resultado óptimo:

10x10x10x10 = 10000

Mi puntuación, personalmente, me hace vaticinar que ahora mismo no podría ser muy productivo...bromas aparte, este ejercicio es muy útil para tomar conciencia sobre qué aspectos debemos mejorar en cada momento para que nuestra energía aumente, incrementando de esta forma nuestra productividad, y favoreciendo a la vez la gestión de ese tesoro fugaz tan preciado como es el tiempo.

Prestar atención a nuestras necesidades no es ninguna pérdida de tiempo, sino una auténtica inversión.

3 comentarios:

Alberto dijo...

Interesante fórmula, la cual he calculado y podremos comentar mañana con calma. :D

Sin embargo, hoy estoy algo peleón y voy a disentir un poco si me lo permites. Aunque comparto la filosofía que esconde la entrada sobre la necesidad de tener un equilibrio emocional, físico, mental y espiritual para ser productivo. A la hora de gestionar el tiempo soy más partidario del saber decir NO.

El No es una palabra fantástica cuando se usa de forma acertada. Agobiados por la productividad, la competencia, las evaluaciones y la presión de nuestros jefes, muchas veces nos dejamos llevar por una inercia equivocada: aceptar todo lo que nos manden hacer.

Error y muy grave. Una de las principales formas de gestionar el tiempo es ser consciente de que no podemos hacer muchas cosas a la vez, y cuando por lo general hacemos más de una, los resultados pueden no ser muy óptimos. Para evitar esto, hay que saber decir NO.

Luego podremos establecer esa matriz 2x2 tan fabulosa entre lo importante y lo urgente. Y a lo mejor, algún día, incluso podremos delegar.

Así, sabiendo decir que NO, diferenciando lo importante de lo urgente y delegando correctamente, no ha de faltar tiempo para hacer nuestro trabajo de forma óptima.

Un saludo desde Madrid.

PD: Y otra vez te he dado una chapa de cuidado :D

Oso dijo...

Me ha resultado curioso el cálculo. Como dato personal diré que en este instante mi puntuación es de 1141 ¡todo un ejemplo de productividad!

Sin embargo, creo que las distintas energías no deberían llevar el mismo peso cuando de calcular la productividad se trata ya que la influencia que tiene cada energía en las tareas que desarrollamos puesto que, al menos en mi caso concreto, si consigo abstraerme de mis problemas emocionales la energía emocional tiene una influencia menor, incluso, nula.

Sobre lo que dice Alberto, me gusta la matrix 2x2 y estoy empezando a organizar parte de mi trabajo basándome en ella, sin embargo, no estoy ni mucho menos de acuerdo en lo de decir que no. Existen individuos, véase yo, que por naturaleza cuando desarrollan una sóla tarea son productivos, sin embargo, la presión que ejerce el tener que estar desarrollando dos, tres o más tareas la mismo teimpo hace que la productividad aumente en todas ellas, obviamente, siendo repartida entre las mismas.

Lo de saber decir que no es muy bonito, pero cuando tu jefe te dice algo y tu jefe te dice: es que tiene que ser así, ¿qué poder tienes tú para decir no? Y más cuando sabes que tiene razón.

Yo soy uno de esos que comentas, Feliun, ojalá mi día tuviera más horas, sin embargo, aquí sí que funcionaría lo que dice Alberto, decir que no, pero últimamente no estoy muy por la labor de decir que no.

Un abrazo.

otramiradaINTOmadrid dijo...

Magnificio articulo Felipe!! Sigue con articulos como éste que estoy muy interesado en aprender más sobre este campo tan útil y tan desconocido.