En esta entrada presenté a Nick Vujicic, una persona que supone un ejemplo de superación para mí. A continuación verás un corto realmente conmovedor e inspirador donde Nick tiene un papel protagonista.
Impresionante el momento en el que la oruga se convierte en mariposa. La diferencia con muchas personas es que la oruga sabe que llegará a ser mariposa. Tus límites están donde tú los quieras poner.
The greater the struggle, the more glorious the triumph.
Hoy, con objetivo de cerrar el tema de la gestión del tiempo, hablaré de una herramienta muy útil para este fin: el cuadrante de Eisenhower. En efecto, para los más curiosos, fue el general Eisenhower el que ideó este sistema, que consiste básicamente en diferenciar entre lo urgente (que requiere acción inmediata) y lo importante (referente a la calidad del resultado, conveniente). Según esto, cada situación en la vida la podríamos enmarcar en alguno de los siguientes cuadrantes:¿Y cómo utilizamos esto? En primer lugar, debes aprender a diferenciar si una tarea es urgente o no, a la vez de si es importante (para tus relaciones, tu vida personal o laboral) o no. Quiero dejar claro la subjetividad que encierran los términos "urgente" e "importante". Esto es algo absolutamente relativo a cada persona, y lo que puede ser importante (o urgente) para mí, puede no serlo para ti. Veamos cada uno de los cuadrantes con algún ejemplo:
Urgente e importante: En muchos casos son crisis, problemas de atención inmediata, cumplimientos de plazos...La acción a llevar a cabo es actuar al instante. Un ejemplo: si voy con un amigo que sufre una caída peligrosa, llevarle al hospital podría ser urgente, y si además le otorgo la calidad de importante (porque para mí su salud lo es), debo actuar de inmediato.
No urgente e importante: Son actividades dedicadas a construir relaciones, a prevenir problemas, a trabajar en proyectos a largo plazo, a evaluar oportunidades...La acción a llevar a cabo es planificar, llevando un registro en la agenda o donde más te guste. Un ejemplo: si recibo un mail de un amigo con el que hace mucho que no mantengo el contacto, para mí puede ser importante dedicar tiempo a contestarle, pero desde luego (y esto es una opinión personal), no lo denominaría urgente. Por tanto, me organizo para contestarle más tarde, cuando esté más desocupado, sin olvidarme de ello.
Urgente y no importante: Son, en muchos casos, interrupciones, llamadas telefónicas, e-mails...La acción a llevar a cabo es delegar. Un ejemplo: Estoy ocupado trabajando en cosas importantes cuando, de pronto, me escribe un e-mail un amigo preguntándome por una duda técnica urgente. Como es algo aparentemente urgente, pero desde luego (bajo mi punto de vista) no muy importante, decido contestarle con un enlace a una página web donde puede encontrar la solución a su problema. De esta forma he delegado la tarea en esa página, ahorrándome el tiempo que podría haber empleado para algo que yo no considero importante, por muy urgente que fuera. Como ves, no sólo se puede delegar en personas.
No urgente y no importante: Son, directamente, pérdidas de tiempo: horas muertas delante del ordenador, conversaciones de pasillo, la televisión...La acción a llevar a cabo es desecharlas. Un ejemplo: estoy trabajando en algo importante y de pronto recibo un correo con un power point muy trabajado sobre las flores de Bach. Evidentemente, ni es algo urgente, ni importante (al menos para mí), por lo que directamente lo obvio.
Esta herramienta nos hace tomar conciencia del tiempo que empleamos en solucionar urgencias, en apagar fuegos, no prestando atención a lo realmente importante. Lo ideal, según Stephen Covey en su libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" sería emplear nuestro tiempo, sobre todo, en tareas del cuadrante de lo "no urgente e importante". Lo cierto es que trabajar en lo realmente importante se centra en el largo plazo, no busca un beneficio inmediato, sino un bienestar continuado y duradero. Son las tareas que guían y lideran tu vida: la educación de tus hijos, tus estudios, la visión estratégica de tu empresa, tu relación de pareja, tu desarrollo personal o tu salud.
¿Cuántas veces hemos oído, o incluso pronunciado, esta frase? Y la realidad es que el día tiene 24 horas igualmente para todo el mundo; sin embargo, todos tenemos algún ejemplo de alguien que parece "tener tiempo" para todo. ¿Dónde estará el truco?
En primer lugar, es importante darse cuenta de lo siguiente: no existen pérdidas de tiempo, sino decisiones personales de cómo utilizarlo. La pregunta no es ¿por qué no tengo tiempo?, sino ¿para qué no tengo tiempo? Lo que yo haga con mis 24 horas, es responsabilidad mía y, por tanto, soy la única persona capaz de cambiar mi gestión del tiempo, si es que ésta no me convence.
Una clave fundamental es dejar de pensar en "tengo que" y transformarlo en "quiero". Me explico: cuando yo digo "Tengo que ir a tal reunión", insconscientemente me estoy comunicando que no me apetece, que lo hago para cumplir, que estoy obligado....en definitiva, que estoy perdiendo mi tiempo y mi capacidad de decisión y control sobre la situación. Si esa reunión fuese realmente importante, bien podría transformar la frase en "Quiero ir a tal reunión". De esta forma, ¿qué me estoy comunicando? Pues primero que yo elijo emplear mi tiempo en ello, y segundo, que es algo que me va a proporcionar un cierto beneficio (ya sea social, personal, sentimental o laboral). De esta forma, tendré la sensación de "emplear mi tiempo en algo", no de malgastarlo.
Hay, además, algunos aspectos y algunas actitudes personales que nos roban tiempo. Es importante tomar conciencia de aquellos que más nos afectan, como por ejemplo podrían ser:
No tener claras nuestras prioridades
No saber decir "NO"
Desplazamientos desaprovechados
Olvidos y mala planificación
Otro aspecto muy importante es saber defendernos de los llamados ladrones de tiempo: son personas o actividades (e-mail, videojuegos, redes sociales...) que frecuentamos y que, lejos de aportarnos algo, consumen nuestro tiempo vital, y en ocasiones, nuestra energía.
La gestión de nuestro tiempo, además de convertirnos en personas más efectivas, nos da seguridad, confianza y sensación de control en nuestras vidas. Debemos, para ello, ser conscientes de qué aspectos podemos mejorar, trabajar hábitos y comprometernos con un plan de acción personal.
El fin de semana pasado tuve una experiencia que podría calificar como "reveladora". Conocí a Fernando Noailles, entrenador emocional y susurrador de caballos. Se dedica a domar caballos salvajes mediante un método indígena, con el cual el ser humano conecta con el caballo a través de su propia energía vital, sin necesidad de someterlo violentamente.
Al llegar a la finca donde se realizaba la jornada, conocí a Fernando. Apenas estaba bajando del coche cuando encontré su mirada penetrante, auténtica, curiosa. Fue entonces cuando le di la mano y comprendí que ese día sería muy especial para mí.
En una primera charla, Fernando nos contó que los caballos son seres gregarios capaces tanto de reconocer su talento dentro del grupo como el de los demás, respetando las jerarquías. El caballo es un ser puramente emocional, vive el presente, aquí y ahora, sin preocupaciones por el futuro ni pesares por el pasado. Tenemos mucho que aprender de los seres de la naturaleza.
Más tarde, realizamos la actividad estrella con la figura protagonista del día: Madrid, un caballo negro precioso. Fernando nos explicó que los caballos no piensan, sólo sienten, actúan. Ellos pueden "vibrar" según lo hacemos nosotros. Captan nuestra energía, nuestra intención. Sus parámetros únicamente se mueven en términos de "me gusta" o "no me gusta". No buscan excusas, ni justificaciones. Sienten, fluyen.
Debo reconocer que sentía una cierta "intriga" por experimentar todo aquello, una aceleración en mi corazón me indicaba que aquella experiencia me impactaría. Cuando al fin llegó mi turno, me notaba tenso. Fernando me dio indicaciones para ir relajándome, y entonces comencé a tumbarme sobre Madrid. En ese momento un montón de sensaciones vinieron a mi mente: su respiración, sus temblores, su suave tacto, el latido de su corazón...Pero no se trataba de analizar, ni de pensar, sino de SENTIR. Fernando continuaba dándome instrucciones: él sabía lo que yo estaba sintiendo, porque Madrid se lo estaba diciendo. Los caballos hablan, sólo que no todo el mundo entiende su lenguaje. Después de un tiempo de relajación, finalmente, lo conseguí. Entré en un estado imposible de describir con palabras. Definirlo sería ponerle fin, y no lo tuvo. Yo no estaba allí. Ya no estaba mi cuerpo, ni el latido de Madrid, ni la voz de Fernando...había conectado conmigo mismo. Increíble. Seguramente esto debía ser lo más cercano al Nirvana...
Siempre recordaré ese día como el día en el que me "reencontré", el día en el que me vi a mí mismo en mucho tiempo, reflejado en la mirada de un caballo. Me llevo su enseñanza de SENTIR más y pensar menos. Vivir más en el aquí y ahora.
Ocuparse de lo importante, y dejarse fluir. Gracias, Fernando... y gracias, Madrid.
Hace tiempo publiqué una entrada que trataba sobre cómo los movimientos oculares nos proporcionan información acerca de las estrategias cerebrales que llevamos a cabo en cada momento. Aquí dejo un par de vídeos realmente interesantes sobre el mismo tema.
Los cuencos tibetanos son unos instrumentos musicales antiquísimos, utilizados en Musicoterapia por sus efectos sanadores. Cada cuenco representa a una nota musical, asociada, a su vez, a un chakra. Básicamente sus efectos se basan en el principio físico de resonancia : las vibraciones producidas por sus armónicos contagian a otras vibraciones más débiles o disonantes, restableciendo el orden y la armonía naturales en el ser humano.
Escucharlos, además, es profundamente relajante, y facilita la difícil desconexión con nosotros mismos y nuestros pensamientos.
La PNL (Programación Neurolingüística) fue descrita por Richard Bandler (uno de sus creadores, junto a John Grinder) como "una actitud y una metodología que deja tras de sí una estela de técnicas".
La actitud es de exploración, observación, curiosidad y flexibilidad (CÓMO hacemos lo que hacemos).
La metodología es el modelado. Esto consiste en recrear comportamientos específicos de otras personas, integrando en tu propia personalidad las creencias y las aptitudes de la persona modelada (se aprende QUÉ hace esa persona y POR QUÉ). Recomiendo leer el libro "Poder sin límites" (Anthony Robbins) para ampliar información acerca del modelado.
Las técnicas son el producto de haber modelado conductas eficaces de grandes comunicadores y personas de éxito. Son técnicas para facilitar y favorecer un cambio.
Se considera a la PNL como el Arte y la Ciencia de la excelencia personal. Los descubrimientos que originaron la PNL permitieron establecer una serie de presuposiciones, que dan marco teórico al modelo. Estas presuposiciones son:
Toda la información que recibimos "del mundo" pasa a través de nuestros 5 sentidos
Las personas tenemos dos niveles de comunicación: consciente e inconsciente
Todo comportamiento se orienta a la adaptación
Para conocer las respuestas, es indispensable tener canales sensoriales limpios y abiertos (esto implica evitar interpretaciones)
Todo comportamiento tiene una intención positiva
El mapa no es el territorio
No existen fracasos en la comunicación: únicamente resultados
Aceptamos con mayor facilidad lo conocido
Rapport es el encuentro de las personas en el mismo modelo del mundo
Las personas poseen todos los recursos necesarios para hacer cualquier cambio que deseen
El ser humano es un todo: cuerpo, mente, espíritu y emociones. Estos cuatro parámetros contienen toda nuestra energía vital, son una sola unidad.
Podríamos establecer la siguiente metáfora: la energía total de nuestro cuerpo es un río, y estos cuatro componentes podrían ser sus afluentes. ¿Qué ocurre cuando uno de los afluentes recoge menos agua? Que el río conducirá menos caudal. Es por eso que es muy importante centrarnos en mantener un equilibrio entre todas las facetas de nuestro ser. Todo repercute en nosotros.
Son de sobra conocidas las famosas enfermedades psicosomáticas. En ocasiones, el método científico no consigue descifrar el origen de ciertas enfermedades, sencillamente porque se encuentra en nuestra propia mente. Nuestros pensamientos nos pueden alzar a lo más alto o hundir en lo más profundo. De nosotros depende.
El desorden emocional afecta directamente a nuestro cuerpo, a nuestra mente y nuestro espíritu. Pensad en cómo os sentís físicamente al estar contentos, enfadados o tristes. Distintas sensaciones, ¿verdad? Hay estudios científicos que corroboran que las personas tendentes a enfurecerse son más propensos a las enfermedades cardíacas, mientras que las personas más depresivas tienen más posibilidades de padecer cáncer.
Todo lo que hacemos, decimos, sentimos y pensamos tiene eco en nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestro espíritu. Todo está conectado.