lunes, 16 de abril de 2012

Lo que me enseña el running: la relatividad de los retos.

Con esta entrada pretendo inaugurar una nueva sección llamada "Lo que me enseña el running". O lo que es lo mismo, lo que aprendo mientras corro. Para mí, esta actividad física realmente se está convirtiendo en una filosofía de vida. Mucho más allá de los múltiples beneficios saludables que proporciona, ofrece una oportunidad muy grande de entrenar la fuerza mental, la cual nos resulta muy difícil de ejercitar habitualmente. Por otro lado, las múltiples vivencias que experimento mientras entreno se traducen en metáforas de la vida y del día a día dentro de mi cabeza, y de eso pretendo hablar en este espacio.

Hoy, concretamente, quiero reflexionar sobre la relatividad de los retos. Creo firmemente en que la única manera que tiene el ser humano de evolucionar y crecer a nivel personal es mediante la superación. Y para superarnos, necesitamos retos. Objetivos que nos motiven, que entrañen una cierta dificultad para nosotros, y que nos satisfagan a un nivel de autorrealización. La actividad del correr es un escenario perfecto para plantearnos retos, ya que OFRECE MEDIDAS OBJETIVAS, como son las distancias, los ritmos o las pulsaciones. Un reto (en general), por tanto, debe ser medible de forma objetiva, entre otras cosas.

¿Por qué me refiero entonces a la RELATIVIDAD de los retos? Sencillamente al siguiente hecho: cuando yo acabé mi primera carrera de 10 kilómetros, sentí que había ROTO UNA BARRERA MENTAL. Esos 10k, de pronto, habían dejado de ser un límite para mí, porque ya lo había conseguido. Y esto genera confianza, mucha. Ahora cuando salgo a entrenar, mis rodajes suelen bordear esa cifra, y muchas veces la superan. No hace mucho concluí la media maratón de madrid en un tiempo más que aceptable para mí, y de nuevo, con eso, rompí un nuevo límite. Ya que lo puedo hacer. No lo intuyo, no lo imagino, no lo sueño. Lo sé. 

Las dificultades son relativas a los logros que hayamos conseguido. Con cada barrera que tiras, tu confianza aumenta. Integras la creencia de que PUEDES superar cualquier otra que se te ponga por delante.

Por eso, pregúntate hoy: ¿qué barrera me gustaría tener derribada mañana? Toma distancia, y relativiza esa dificultad, porque una vez la hayas vencido, no te habrá parecido para tanto. Ten la seguridad de que con esfuerzo, sentido común y constancia, cualquier objetivo es alcanzable.

5 comentarios:

Betisman dijo...

Tienes mucha razón en lo que cuentas, Felipe. Es importante, no obstante, no venirse abajo o desistir en aquellos momentos en los que el reto (la barrera mental, en otros casos) parece lejos o no somos capaces de alcanzar. Eso me pasa a mí ahora que intento correr. Cuando empiezo a trotar y noto cómo me canso, ufff, bastante cuesta seguir el camino. Y cuando, al finalizar un entrenamiento miro los datos del mismo y observo la pésima forma que tengo... pues no queda otra que tirar pa'lante, no desanimarse y convencerse de que poco a poco, sin desistir, se puede. O eso espero!

Potter dijo...

Me gusta el post, sobre todo lo de romper la barrera mental y cambiar el lo intuyo, lo imagino por el (SÍ) lo sé. Y que pequeñas metas que te pongas aumentan tu autoestima y sobre todo tu CONFIANZA en saber que PUEDES alcanzar tu próximo reto.
Seguro que flipaste cuando cruzaste la meta de la media maratón, subidón a saco!
1 abrazo y nos vemos pronto

Alberto dijo...

El fucking universe es así de caprichoso y jugetón Felipe. Tu pones por escrito la importancia de superar y romper los límites y barreras que nos impiden ir más allá. Y al mismo tiempo, yo hablo de lo mismo en mi blog ;D.

Les dejo a tus lectores una preciosa parte de una poeta que he descubierto hace poco: "No existe el infinito:
el infinito es la sorpresa de los límites."

Un abrazo maestro!

Feliun dijo...

Betisman: miras la pésima forma que tienes, en lugar de mirar todo lo que has hecho en vez de estar tirado en el sofa? ;) Con tesón y esfuerzo te irás encontrando mejor. El primer día que salí a correr no pude avanzar más de 2km.
Potter: pues sí, el subidón fue grande :)
Alberto: yo también creo que la gloria llega cuando sales de tu zona de comodidad y descubres nuevas sensaciones, las cuales no experimentarías si estuvieras parado.

Gracias por los comentarios a todos, un abrazo.

David Roncero Domínguez dijo...

Es curioso ver cómo reacciona la cabeza cuando vas superando líneas que antes jamás habrías pensado superar o que ni siquiera sabía que podrían existir. Yo por mi parte me he dado cuenta de que puedo hacer casi cualquier cosa que me proponga, dentro de mis límites físicos, que los hay aunque todavía no los he encontrado.

Sabes que voy a seguir con especial interés esta sección porque del running estoy aprendiendo mucho y gracias a él estoy definiendo mi filosofía de vida.

Un abrazo.