martes, 7 de septiembre de 2010

Sirena

Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.

Mario Benedetti

3 comentarios:

Oso dijo...

Muy bonito, gracias por compartirlo.

Un abrazo.

Alberto dijo...

Sentado en la orilla de la vida,
imagino que vienes a mí,
con tu fuerte olor a mar y sal.
El viento trae tu voz y yo,
cabizbajo y soñando,
convierto en cuerpo,
la ilusión que emborracha mi mente.

Sentado en la orilla de la vida,
te espero,
te seguiré esperando,
a pesar de saber que nunca vendrás completa a mi,
pues te perdí en una noche de tormenta,
cuando al llegar al puerto, yo dejé de navegar por las procelosas aguas
de las bravas olas de tu dulce sexo.

Soy Alberto, un marinero sin barco, naufrago en el océano de tus recuerdos, rotas las velas que me guían por los vientos de la melancolía...


Un abrazo Felipe.

PD: Llevaba días sin saber que comentar. Perdido y sin inspiración. Gracias por compartir ese poema de Benedetti.

Feliun dijo...

Gracias por tu réplica, Alberto, es genial :)